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4 Dec 2022 - 2:00 a. m.

Columna de Hernán Peláez: Esos son

Esperando que este malestar sea pasajero, porque ya tengo síntomas de tortícolis, mirando fútbol en Catar y en Colombia, seguimos viviendo emociones por goles, gestos, reproches y declaraciones, aunque todo eso queda compensado con resultados, que para unos significan lágrimas y para otros alegría y abrazos.

La presencia de Medellín y Pereira en la final de nuestra Liga es un reconocimiento a dos equipos que ganaron en limpia gesta ese derecho. Medellín, que tiene el mejor grupo de extranjeros, conformado por el aguerrido volante Arregui, quien no economiza esfuerzo alguno; por un goleador como Pons, quien llegó en silencio, en puntas de pie si se quiere, y Méndez, recio en marca, haciendo las veces de volante de primera línea y últimamente zaguero central. A estos tres se unen el espíritu combativo, con cédula de líder de Andrés Cadavid, la pausa de Andrés Ricaurte, la movilidad de Vladimir Hernández, la cooperación de Pipe Pardo, la seguridad del arquero Marmolejo y un grupo, en general, aplicado a las órdenes del joven técnico David González.

Siempre recurro a la memoria, porque esta versión del Deportivo Pereira me trae recuerdos de los nombres de antaño que lo identificaban. La furia matecana, el Fortín de Libaré, el Mora Mora, el kínder de López Fretes. Habría sido injusto que lo retiraran de los cuadrangulares, atendiendo envidias y celos. Es mérito enorme seguir adelante, muy a pesar del triste y lentísimo papel de un señor Candamil, el mal llamado liquidador, y de una jueza irresoluta. Nadie sabe quién será el dueño del futuro y las ilusiones de los hinchas, quienes disfrutan, y de qué forma, este momento del Pereira.

Gracias al constructor de este sueño, Alejandro Restrepo, joven técnico que sin mayores exigencias organizó un equipo, incansable en el campo, con ideas claras para atacar defensas contrarias y rescatando a un goleador de siempre, en sus 30 años, Leonardo Castro.

Carlos Ramírez, el Pecoso Correa, Vásquez y unos compañeros jóvenes y ambiciosos ubicaron al Pereira en su primera e histórica opción de ganar un título. Esos son los finalistas, y sin reparos.

Mirando el Mundial, de nuestras áreas, Brasil y Argentina son lo mejores representantes. Ni Costa Rica, ni México, ni Ecuador ni Uruguay alcanzaron a llegar a octavos de final. Es cuento repetido que Brasil, el pentacampeón mundial y Argentina, con sus títulos, son las selecciones de mostrar y de contar, con votos necesarios para cotejar con las fuertes selecciones europeas, representadas por Francia, Inglaterra y España.

Brasil, con plantel exuberante, en el que el estilo de juego lo imponen sus propios jugadores, y una Argentina más ordenada dentro de los cánones tácticos y con un guía espiritual y práctico como Messi, cuentan con todo el empuje moral de Suramérica para vencer.

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