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27 Nov 2022 - 12:00 a. m.

Columna de Peláez sobre Catar 2022: cómo van

Es importante considerar cómo les fue a las cuatro selecciones suramericanas en sus primeras salidas. Hablando de puntos, sobre los 12 posibles, consiguieron siete, cosecha aceptable. Solo la caída de Argentina y el empate de Uruguay evitaron el pleno de puntos. Ecuador comenzó cumpliendo con un deber necesario: ganar, porque eso representa dar al seleccionado más confianza y aumentar la dosis de optimismo. Es de alto riesgo perder en tres juegos todo el trabajo de meses, concentraciones, juegos amistosos y viajes. Sin embargo, son esas las reglas establecidas y aceptadas.

No se destaca Ecuador por un juego muy vistoso. Antes, por el contrario, está inclinado a poner fuerza, combatividad y transición rápida, que bien puede interpretarse como pelotazo en profundidad. Claro que ese plan también tiene su premio.

Uruguay, me parece, prometía mucho más de lo ofrecido, porque cuenta con jugadores de alta condición. Su técnico, novato aún en estas lides, no eligió bien. En su debut prefirió resignar a un volante creativo, como lo es Nicolás de La Cruz o el mismo De Arrascaeta, de gran producción en el Flamengo de Brasil. Optó por Vecino, que colabora más en ejercicios de marcación y con la ubicación, y equivocada de Valverde, de juego fulgurante en su Real Madrid. Luis Suárez, a pesar de venir jugando con Nacional de Montevideo, resultó mucho menos que Cavani, y quien sí mostró estar en buen momento fue Darwin Núñez. Realmente sobre la marcha, en los dos juegos venideros, deberá encontrar el equipo. No perdió, y eso le da cierto crédito.

Argentina, de los suramericanos, fue el decepcionante. Con más dudas incluso que Uruguay en la confección del plantel titular. El sistema defensivo, descoordinado, sin un zaguero central, capaz de ordenar el funcionamiento, de ahí que Cuti Romero haya sido el gran cuestionado por su trabajo. Messi, sobre quien debe girar el equipo, se notó desamparado en la zona medular con la caída ante Arabia Saudita, a las volandas debe recomponer Scaloni la figura del equipo. Esta fase no da mucho tiempo. Se vio una selección sin espíritu, para unos sobrada por el rival o mirando por encima del hombro. Entre Lautaro y Álvarez tiene que escoger al delantero que mejor comprenda a Messi.

Es indudable que Brasil del segundo tiempo ante Serbia es el equipo que justificó su favoritismo para arrimar a la final. Tite, su técnico, exhibió dos tripletas ofensivas. Raphinha, Richarlison y Vinicius, quien estuvo lejos del papel en el Madrid, y cerró el juego con Rodrigo, Antony, Martinelli y Gabriel Jesús. Una demostración casi humillativa para los serbios. La duda sobre el aporte de los laterales quedó disipada, tanto con Alex Sandro como Danilo, quien salió lesionado. No desentonaron, aunque realmente no tuvieron a quiénes marcar.

De las cuatro, Brasil respondió y dijo presente; Ecuador, bastante bien; Uruguay, sin perder, con algunos retoques por hacer, y Argentina, en deuda, apelará al amor propio de sus jugadores que saben jugar, pero resultaron nublados en su primera salida.

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