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Fue bueno

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Hernán Peláez Restrepo
25 de abril de 2009 - 06:35 a. m.
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La historia se respeta. En el caso del fútbol, los equipos históricos no pueden apoyarse en el pasado. De ahí que equipos con nombre en la Copa Libertadores, como son River y Peñarol, quedaron por fuera del selecto grupo de diez finalistas.

Contrario a lo ocurrido con el Medellín, que no es histórico en este certamen, pero jugó su última carta con vehemencia, entrega y en el último suspiro le dijo adiós. Le servía el empate y lo tuvo a un minuto del final. Sin embargo, por razones humanas e ilógicas y con cabeza caliente se le fue como agua entre las manos.

Ahora bien, fue bueno saber que el equipo terminó construyendo un buen esquema, con dos delanteros luchadores e incansables como fueron el boliviano Cabrera y el joven Arias, que por lo conocido es un ganador de la vida, por su origen, su entorno familiar y social.

Con ellos y la calidad de Bobadilla, la entrega de Vanegas, ‘Choronta’ Restrepo, Corredor y la aparición de dos pelados de juego interesante y atrevido como Cuadrado y Arboleda, los del rojo se curtieron en la copa. No tienen mal equipo y van por camino seguro.

Fue bueno saber de un triunfo de la Sub 17 sobre Brasil, que siempre infunde respeto por su jerarquía y juego en todas las categorías. Ya en Paraguay, recuerdo una selección orientada por Marroquín, que con gol de J.J. Tréllez les ganó a los brasileños. Esto para decir que los complejos van desapareciendo y el asunto se va nivelando, sin desconocer que los otrora grandes caen como cualquiera y ya pocos ganan de camiseta.

Es bueno saber que la angustia, el drama y la emoción adornarán las últimas seis fechas del campeonato local. Más allá de jugar bien o con un nivel reconocido, todos deben jugar, como lo realizó Medellín, con la entereza y la honradez propias de quienes deben responder a sus fieles aficiones.

Fue en cambio triste saber de la desaparición del maestro Édgar Mallarino, un vallecaucano que fue centro medio, y hablo de las décadas del 40 y del 50 de América, donde no solamente jugó, y muy bien, sino que gracias al médico Ochoa Uribe, pudo trasladar sus conocimientos a los jóvenes de la cantera. En eso, nuestro fútbol sigue mostrando flaca memoria y los de hoy poco recuerdan y reconocen a quienes hicieron mucho. Caso similar viven figuras como Jaime ‘Manco’ Gutiérrez y el profesor Luis Alfonso Marroquín, urgidos de ayuda y colaboración para soportar los momentos difíciles que todos viviremos en el ocaso de nuestras vidas.

Alguien, y sin ser ningún sabio, anotó: “los reconocimientos y homenajes hay que realizarlos en vida... después, ¿para qué?

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