Vi el partido Equidad-Nacional y veo desde ya la preocupación de José Fernando Santa en un asunto.
Si se marcha, como según parece, Giovanny Moreno, la remodelación del equipo será total. La dependencia de él, una vez más demostrada, obligará a Santa a pensar seriamente cómo jugar. Ninguna persona es irreemplazable, aunque tendría que desterrar la impronta que marca Moreno. Es probable que el joven Cardona sea una pieza en la que se apoyaría el cambio.
Por encima de ese trascendental detalle está el nefasto juego de la pareja de zagueros centrales. Orozco y Pérez resultaron incapaces de controlar a Carlos Rentería, porque llegaron tarde al sitio, lucieron descordinados en sus movimientos y de hecho nunca brindaron seguridad. En esa pareja, Nacional nunca encontró la ideal. Desfilaron Wálter Moreno, Andrés Mosquera, Humberto Mendoza y los mencionados arriba. Allí está una de las razones de la eliminación. Claro que en Equidad no se quedaron atrás. Viáfara y Canchila, conocidos como volantes de primera línea y acomodados hoy en día como zagueros centrales, tampoco dejaron sensación de seguridad. Les falta mucho conocer el hecho de alternar o salir con orden. Bastaría recordar que en el gol de Moreno, ambos fallaron por ir a destiempo a la acción.
Vi cómo se calentó El Teacher Berrío y, con justa razón, cuando el juego estaba 2-2. El Huila consiguió el tercer gol con claridad. Cuando la pelota salió del lanzador, no había jugador del Huila en fuera de juego. Si las reglas no han cambiado, entiendo que el fuera de lugar se marca cuando la pelota sale hacia adelante y no cuando la recibe un compañero. El caso fue que el pase salió, la pelota pegó en Bobadilla y dos jugadores, uno del Medellín y otro del Huila, fueron a buscar el rebote al mismo sector y llegaron al tiempo. El asistente levantó la bandera y el juez Jaimes sólo tuvo que acatar la marcación. Creo que era gol legítimo y allí entiendo la rabieta de Berrío.
Vi cómo Santa Fe, para no perder la vieja costumbre de hacer sufrir a sus hinchas hasta el último suspiro, dejó escapar puntos, cuando más los necesitaba. La defensa entregó el partido. Al veterano Agustín Julio le marcaron un gol, el de Chica, en el palo izquierdo que él debía cubrir. Centurión salió expulsado y Valdez con corte en la ceja. En el desespero por ir a buscar el partido, Bernal ingresó por Flotta y dieron la orden de ir todos al ataque. Allí se pagó precio alto por esa decisión. Yánez marco un gol en maniobra difícil, después de haber desperdiciado opciones más claras.
Vi, y ese es el beneficio de la penúltima fecha, que a la última arriban cinco equipos con opción. En ese sentido hasta el domingo habrá interés. Vi a Galván subiendo en su cuota goleadora histórica y vi cómo Marangoni sigue avisando de cómo pone el balón en el palo izquierdo de los arqueros en los tiros libres que favorecen su perfil y cómo no lo estudian y Delgado, de Millos, resultó una víctima más.
Vi una fecha con más errores que virtudes, pero con dos jugadores que establecen diferencia. Giovanny Moreno y Carlos Rentería, coincidencialmente los dos goleadores del torneo.