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Para el 27 de noviembre, en Montevideo, está programada la final de la Copa Libertadores, que está vez enfrenta a dos equipos del mismo país: Flamengo y Palmeiras, que exhiben dos estilos de juego bien diferentes.
Cuando Holanda ganó la Euro de 1988, aquel equipo de Van Basten, su técnico Rinus Michels dijo: “Antiguamente el fútbol era un juego de aciertos, hoy es un juego de errores y gana quien sabe aprovecharlos mejor”.
Aunque es discutible su afirmación, bien puede aplicarse al estilo del Palmeiras, orientado por el portugués Abel Ferreira. Fue aprovechando un error en marca del zaguero Natán Silva, del Atlético Mineiro, que apareció Dudú delante del arco rival y fijó el empate, que, apoyado en la validez del gol visitante, dio acceso a la final. Fue el mismo Dudú, en posterior declaración, quien disimuló el esquema ultradefensivo y de espera de su equipo, cuando anotó: “Ferreira hizo regulación del juego”. Dicho de forma más simple, jugaron a esperar, especular y pescar alguna opción, como ocurrió.
Es casi idéntico reclamo al que le hacen a Tite con la selección de Brasil, que gana y es líder, aunque todos añoran las épocas de Telê Santana y más atrás la de Zagallo en los 70. Alguien, con pleno derecho, puede advertir que los tiempos han cambiado y el fútbol evoluciona a gran velocidad, comenzando por detalles en el reglamento. Claro que Ferreira se arrima a la final con ese estilo y es preciso respetarlo.
Ahora, viendo a Flamengo en estas épocas, es un planteamiento bien diferente. Comenzando porque sus jugadores técnicamente disponen de más recorrido y mejor condición. Además, y ahí estriba la gran diferencia, sabe atacar en bloque, al menos con tres jugadores, encabezados por Everton Ribeiro y De Arrascaeta y con lucidez ofensiva en Gabigol y Bruno Henrique. Sobre este jugador, con un momento brillante, me parece que es superior a Vinicius Jr. En el asunto de edad, es mucho mayor Bruno, pero el Mundial está a un año y bien pudiera estar en el grupo de Tite.
Por eso lo atractivo de la final de la Libertadores: dos estilos, dos planes distintos para conseguir la copa. Uno apegado a un principio válido, porque defender es un arte y contragolpear todavía más. Palmeiras seguirá por esa senda. El otro, Flamengo, con más espíritu y alegría, continuará con ese ir y venir en el campo, sin ataduras para sus jugadores de la mitad hacia arriba.
Es la gran oportunidad de cotejar conceptos disímiles y, de paso, para el aficionado reconfirmar sus gustos. El fútbol de Flamengo ronda en el espíritu de los sibaritas. Palmeiras convoca por juego práctico, sin arandelas artísticas.Ya Reinaldo Rueda, como seleccionador que es, llamó a quienes considera deben y pueden encontrar puntos en esta tanda de nueve en octubre. Siempre habrá el reclamo, sobre quiénes debieron estar en las listas y quiénes no. Ese ejercicio pertenece a quienes estamos al lado de la selección, sin ingerencia en su constitución. Por eso solo queda apoyar y confiar en la experiencia de Rueda para acertar. Si los eligió, tendrá sus razones para creer que esos son. Después de los resultados, volveremos a fustigar o aplaudir; los únicos caminos conocidos.
