En pocos días pasamos del empalme a la auditoría y de la auditoría a la suspensión del empalme. La secuencia no fue improvisada. Respondía a una lógica política, la lógica de sustituir la información por el escándalo. Pero esa lógica le hará mucho daño al país.
El empalme existe para transmitir información; la auditoría, para establecer responsabilidades penales o disciplinarias. Confundir ambas funciones fue el primer error. Si el empalme se convierte en una auditoría, ningún funcionario entregará documentos o explicaciones que puedan usarse en su contra. El gobierno entrante empezará con menos conocimiento de las instituciones que deberá administrar.
Pero el objetivo nunca fue obtener información. La auditoría fue concebida y anunciada para demostrar el desgreño y la corrupción del gobierno Petro. Ese escándalo tiene una utilidad política evidente: si las promesas milagrosas de la campaña no se cumplen, Abelardo nos dirá que no lo hizo porque la situación real era todavía peor de lo que se pensaba. La suspensión del empalme lleva esa lógica hasta el final. Desaparece la información, pero el escándalo se agranda.
El proceso del empalme lo confirma. Como nos han explicado Carlos Alonso Lucio y José Manuel Rstrepo, durante siete meses, cerca de 1.300 voluntarios trabajaron en “el Arca de Noé” para preparar “un juicio político” al gobierno saliente. Entre ellos habría antiguos funcionarios, contratistas, aspirantes a cargos y personas con viejos agravios o intereses pendientes precisamente en los sectores que mejor conocían. Durante esos siete meses recibieron datos, pero también denuncias, quejas, sospechas y demás elementos necesarios para llevar a cabo el juicio político “ante los ojos de todo el país”.
Nada de esto significa que la corrupción deba quedar impune. Si hubo delitos, deben investigarse y castigarse. Para eso existen la Fiscalía, la Procuraduría y la Contraloría. El empalme cumple otra función.
La consecuencia es simple. La falta de información beneficia a los funcionarios salientes porque no se podrán establecer sus responsabilidades políticas o administrativas. Y beneficia a los funcionarios entrantes porque tendrán una disculpa para incumplir lo que nos prometieron. Unos ganan con el silencio, los otros ganan con el ruido.
El único que pierde es el país. Con los escándalos se hacen campañas. Los gobiernos se hacen con información.
* Director de “Razón Publica”.