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El costo de la ignorancia

Hernando Gómez Buendía

26 de enero de 2025 - 12:06 a. m.
“Al aumentar los aranceles, Donald Trump está perjudicando a sus conciudadanos”: Hernando Gómez Buendía.
Foto: AFP - Ethan Miller
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Trump dice que el mundo entero se aprovecha de Estados Unidos, y esta será la base de su agresiva política exterior.

La idea es poderosa porque se basa en hechos indiscutibles; porque explica cada uno de los males que padecen o perciben sus votantes; porque da pie a remedios; medidas o políticas muy claras; porque unifica su discurso, y porque le mereció el apoyo mayoritario de los estadounidenses.

Estos son rasgos comunes a las ideologías de derecha y de izquierda que recorren al mundo, inspiran gobiernos y ganan elecciones. Su problema, sin embargo, es ignorar la mitad de la película, sobresimplificar un mundo que es complejo y acabar, por lo tanto, en un fracaso o en perjuicio del país respectivo.

Tomemos, por ejemplo, a la OTAN. Es indudable que muchos países europeos invierten menos del 2 % de su PIB en defensa, muy por debajo del 3,5 % de Estados Unidos; es indudable que Europa se aprovecha del “paraguas nuclear” y el poderío bélico de su aliado. Pero sucede que Estados Unidos es la potencia mundial, mientras que cada uno de los 30 europeos son poderes locales: Estados Unidos es el gran beneficiario de esta alianza, y al debilitarla, Trump actúa en perjuicio de Estados Unidos.

O miremos el asunto de los aranceles. Es indudable que Estados Unidos exporta menos de lo que importa de China, Canadá, México, Alemania o Japón: estos (y otros muchos países) se aprovechan del mercado americano; pero sucede que el consumidor americano disfruta así de productos más baratos de lo que serían si no fueran importados. Por eso, al aumentar los aranceles, Trump está perjudicando a sus conciudadanos.

O tomemos el caso de la inmigración. Es indudable que millones de extranjeros, a menudo indocumentados, se aprovechan de los empleos disponibles, a veces desplazando a los nacionales, y que algunos de ellos son criminales. Pero sucede que la gran mayoría de los migrantes toman trabajos que los americanos no tomarían, abaratan los productos agrícolas o la construcción, pagan impuestos y violan menos las leyes por el temor a ser deportados. El gran negocio histórico de Estados Unidos ha sido la inmigración.

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Podríamos seguir con el Acuerdo de París, o con la OMS, o con la ONU, o con los organismos multilaterales, o con los programas de asistencia a un país como Colombia. En cada caso la contraparte se aprovecha de Estados Unidos, y en cada caso estas instituciones son parte del orden global creado por Estados Unidos para ejercer el mayor de los poderes: lograr que los demás deseen lo que uno desea.

Este es el secreto profundo del “orden americano”, y esta es la profunda ignorancia del señor Trump.

* Director de la revista digital “Razón Pública”.

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