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Imagínese un juego de naipes donde primero se reparten las cartas y después se deciden las reglas. Así funciona la política en Colombia.

Pues esta vez el presidente presentó un proyecto de reforma cuyas medidas se pueden agrupar en dos categorías. De un lado están las reformas que apelan a electorados emergentes: lista cremallera para el voto femenino, rebajas en la edad para ser congresista (18 años a Cámara y 25 a Senado), personería jurídica con el 0,2 % del umbral para quienes se sumen a la “paz total” y, por supuesto, financiación estatal completa de las campañas. Del otro lado están las que vienen de la experiencia personal...

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