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Qué elegimos hoy

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Hernando Gómez Buendía
31 de mayo de 2026 - 05:06 a. m.
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Las elecciones de hoy no son apenas un concurso de personalidades. Son cinco maneras de entender el Estado, la seguridad, la economía y la democracia. Cinco futuros posibles para una Colombia cansada, endeudada, polarizada e incapaz de decidir si quiere ser una sociedad abierta o una trinchera permanente.

Iván Cepeda sería la prolongación del petrismo. Cuatro años más de confrontación política, peleas con el sector privado, movilización permanente y reformas sociales financiadas con un déficit fiscal y una deuda externa insostenibles. Petro insistiría en su constituyente o en la versión autoritaria del proyecto de izquierda; Cepeda insistiría en dialogar con criminales ordinarios, el gasto público seguiría en espiral y los sectores populares sufrirían una nueva frustración.

Abelardo de la Espriella es la más clara opción autoritaria: orden, castigo, nacionalismo chillón y guerra cultural. Aunque rechaza la constituyente de Petro, su visión del poder es la del dictador. Las conquistas sociales retrocederían de manera abrupta, y la protesta popular sería tratada como una amenaza de seguridad. Otro estallido social de grandes proporciones, esta vez enfrentado por los reservistas armados en “primera línea” y en nombre de la patria.

Paloma Valencia sería el regreso explícito del uribismo: seguridad por vía militar, confianza inversionista selectiva y paternalismo social en lugar de derechos conquistados. Volverían los soldados fungiendo de maestros en las zonas de violencia, las “familias en acción” sin bonanza petrolera, los subsidios en medio de la crisis fiscal, los bonos educativos en lugar de las escuelas públicas. El gobierno de Duque repetido, pero esta vez con un “paro cívico” más explosivo porque la izquierda hoy es una fuerza organizada.

Quedan las candidaturas minoritarias porque intentan recoger las dos mitades del país en lugar de lanzarlas una contra la otra. Sergio Fajardo representa esta apuesta: moderación, gradualismo y administración técnica. Es el que tiene más experiencia y el más balanceado entre los dos extremos. Es la opción racional (aunque los votantes racionales rara vez ganan elecciones).

Claudia López tiene experiencia ejecutiva, entiende la seguridad, cree en las reformas sociales, acepta la economía de mercado y no está interesada en aventuras constituyentes. Es la menos probable en las encuestas y, sin embargo, es la candidata que mejor podría recoger las dos mitades rotas de Colombia.

La paradoja de estas elecciones es que los tres punteros prometen salvar la democracia, pero los tres detestan a la mitad opuesta del país. Y una democracia donde cada mitad considera ilegítima a la otra acaba por destruir las reglas que la sostienen.

Hoy no elegimos presidente o presidenta. Elegimos cuál de nuestros miedos dominará al país durante los próximos cuatro años.

* Director de Razón Pública.

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