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Hay que pensar en el futuro de Colombia con responsabilidad histórica.
Cuán importante es para la Colombia de hoy, facilitar el surgimiento de nuevos liderazgos políticos democráticos y tomar consciencia de que debemos ser gobernados por estadistas.
Entonces, ¿qué es un estadista? Como su nombre lo indica, es un hombre de Estado. Un ciudadano que tiene la capacidad comprensiva de los aspectos más significativos de las variables: científico-técnica e innovativa; política; económica; social; cultural; ambiental y de la manera como deben dirigirse las relaciones internacionales, en el mundo contemporáneo.
No olvidemos que Colombia tuvo estadistas en el siglo XX. Cuatro ejemplos de ellos fueron: López Pumarejo y su primer gobierno (1934-38); Lleras Camargo y su período (1958-62); Lleras Restrepo y su gobierno (1966-70) y Virgilio Barco (1986-90). Ellos actuaron con el conocimiento, la grandeza, la delicadeza y la consagración que deben acompañar a quienes los colombianos honramos al designar como primeros mandatarios de la Nación.
Ahora bien, hace decenios que amplios sectores de colombianos estamos ahítos de las incompetencias, indelicadezas, corruptelas, abusos de poder, leguleyadas y politiquerías de quienes han accedido a la Presidencia de la República y, en los últimos años, a amplios sectores del Congreso. Ellos han abusado de la generosidad y, a veces, de la ingenuidad, pobreza e ignorancia de algunos sectores mayoritarios nacionales. Pero, ahí está la historia para señalar quienes sirvieron con valor civil, dedicación, conocimiento y eticidad, y a los que se beneficiaron y enriquecieron en el ejercicio del poder y lo ejercieron indignamente.
En nuestros días estamos en un momento histórico significante para que repensemos la conveniencia de elegir estadistas y no aprovechadores del poder político, psicopatologizados por el ejercicio del mando. Enunciemos a continuación un conjunto de propuestas de las que se debe ocupar el Presidente y su Equipo de Gobierno, para sus futuras gestiones gubernamentales y la defensa de la democracia, de la Constitución Política y del Estado Social de Derecho.
1.- Los colombianos queremos civilistas respetuosos de los derechos humanos y del fuero de los militares, que ejerzan legítimamente como Comandantes en Jefe de las fuerzas armadas. Que conozcan el funcionamiento y la complementación de las tres ramas del poder público y que, consecuente con las tendencias del último decenio en América Latina y el mundo, gobiernen organizando estructuralmente el sistema de pesos y contrapesos e impidan la concentración del poder en el ejecutivo.
2.- Confiamos tener Jefes de Estado que sean capaces de conducir y definir los procesos de paz y de seguridad ciudadana, para lo cual es indispensable la lucha contra el narcotráfico, el paramilitarismo y la violencia organizada, siguiendo los parámetros del Tratado del Colón del 2016, con sus modificaciones respectivas.
3.- Esperamos tener presidentes que fortalezcan la Corte Constitucional, la Corte Suprema de Justicia, la Procuraduría, la Fiscalía, la Contraloría, la Contaduría y que tomen decisiones en relación con el Consejo Superior de la Judicatura. Que gobiernen en la Casa de Nariño, asesorados por los colombianos mejor capacitados y comprometidos (burócratas y tecnócratas) con un programa previamente definido; que designen a sus ministros para realizar un proyecto nacional que concrete como ejes: la descentralización, la regionalización, la planeación democrática indicativa y la democratización.
4.- En cuanto a la administración y la gestión pública profesional, anhelamos que promuevan, al más alto nivel, la formación de recursos humanos con vocación de servicio público. Para lo cual es indispensable la erradicación de la corrupción y de la politiquería. Se requiere que el equipo de gobierno adelante diálogos con voluntad y experticia con los distintos partidos y movimientos sociales.
5.- Tenemos urgencia de presidentes que conozcan la diversidad regional y aborden la nueva configuración de los procesos urbanos y rurales; que hayan estudiado las deficiencias existentes en los campos de la pobreza, la vivienda, la educación, el trabajo, la salud, la cultura, la ciencia, la información y la innovación, la seguridad, el transporte, los servicios públicos, la recreación y el medio ambiente, proponiendo alternativas viables para solucionar las injusticias histórico-estructurales.
6.- Necesitamos mandatarios que sepan articular las políticas monetaria, fiscal, cambiaria, exportadora (cafetera, agrícola, minera, petrolera y de turismo…), con metas realistas que faciliten la redistribución de los ingresos y el desarrollo nacional, teniendo en cuenta el proceso globalizador y la amenaza del proteccionismo en el comercio internacional.
7.- Deseamos elegir mandatarios que fortalezcan las relaciones de Colombia con el resto del mundo, especialmente con los latinoamericanos, y sepan ampliar nuestros mercados promoviendo las exportaciones, aprovechando las excepcionales riquezas nacionales, incluyendo la industria y el conocimiento. Así mismo, que promuevan alternativas actualizadas para nuestras amplias zonas fronterizas, aprovechando la diversidad y vocación de las diferentes regiones del país.
8.- Confiamos poder designar presidentes que, por su experiencia y vocación de servicio a Colombia, congreguen la capacidad productiva de los gremios y concerten, con los líderes sindicales, políticas que permitan dinamizar un desarrollo integral, que no identifiquen el desarrollo con el mero crecimiento económico.
9.- Que, a sabiendas de la vocación agropecuaria colombiana, fortalezcan la modernización del sector y sus instituciones, protegiendo a los más pobres y hagan atractivo el campo para los jóvenes en un marco que comprenda la preparación para enfrentar el cambio climático.
10.- Nos urge tener jefes de Estado que, preservando la libertad de prensa, agencien una política con los medios de comunicación, de tal manera que, estando abiertos a los avances del mundo, profundicen los valores nacionales con conciencia latinoamericana e impulsen nuestra identidad múltiple, como Nación progresista y equitativa.
11.- Anhelamos primeros mandatarios que definan políticas, planes, programas y proyectos para la preservación, conservación y disfrute de nuestro patrimonio cultural, artístico e histórico.
12.-Queremos tener gobernantes que agencien una moderna organización deportiva consolidando y desarrollando las potencialidades de los colombianos.
13.- Esperamos poder elegir gobernantes capaces de articular la ciencia, la tecnología y la innovación al desarrollo integral y a la toma de decisiones públicas y privadas.
14.- Confiamos elegir presidentes que den a la mujer la participación propia de su calidad intelectual y capacidad administrativa, demostrada en el ejercicio de la función pública.
15.- En fin, los demócratas progresistas debemos ser convocados por Presidentes que nos permitan reconstruir la ética ciudadana y seguir trabajando para cristalizar una Nación democrática; justa (con estructuras que organicen la equidad ante el poder); pacífica (con ausencia de violencia abierta y estructural); libre (sin sometimiento a potencia mundial alguna e interrelacionada con todas las naciones); y con capacidad de institucionalizar un proceso de desarrollo sostenible.
Ahora bien: estando en la recta final de la elección de Presidente de la República y del Congreso, invito comedidamente a los ciudadanos demócratas a pensar cuidadosamente en respuestas apropiadas a las siguientes preguntas, frente a los candidatos: ¿Que nos dicen sus hojas de vida? ¿Cuántos de ellos, saben cómo es que se toman las decisiones de autoridad al más alto nivel, con responsabilidad histórica? ¿Cuántos de ellos tienen méritos demostrados para gobernar a Colombia en este momento crítico, cuando se están tomando decisiones a nivel internacional que tienden a reconfigurar la estructura del poder mundial? ¿Qué ocurrirá en el país si no se sabe replantear la calidad que deben poseer los futuros cancilleres? ¿Debemos tomar riesgos para elegir Presidente, ante la incertidumbre mundial actual?
Ha llegado la hora de pensar con dimensión de profundidad. Los demócratas no debemos exponernos a las improvisaciones. Estamos convocados para elegir un candidato apropiadamente preparado para la toma de decisiones en el sector público. Es conveniente generar procesos y coaliciones que converjan en la elección de los presidentes que necesitamos, queremos y esperamos, para trabajar por Colombia con conocimiento, consagración y eticidad.
roasuarez@yahoo.com.
