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Ampliando las conceptualizaciones trabajadas, ocupémonos ahora de presentar, para el debate y la discusión, las de: la política como arte y como ciencia; y la de las políticas de planificación.
La política como arte. Cuando reflexionamos en torno a las actividades humanas, encontramos que una de las más significativas, decisiva y antigua, es la política. Si pensamos en su precisión conceptual, conocemos que ya hace 2.500 años se consideraba como el arte de gobernar; como el arte de realizar el bien común. Deliberando en su especificidad como arte, sabemos que la labor política es fundamental para la realización de todo ser humano, en la medida en que es una de las concreciones de su ser social. Porque somos seres humanos debemos realizarnos con los otros; y ello es viable en la medida en que contribuimos a nuestra realización política. Mas esta posibilidad exige estudio, dedicación, cuidado y conciencia crítica frente a una realidad cambiante que se nos presenta, ingenuamente, como acabada, definida y organizada. Precisada condensadamente su conceptualización como arte, ¿qué podría ser la política como ciencia? (1)
La política como ciencia. Como resultado de un proceso de decantación y como un esfuerzo interdisciplinario realizado por los científicos sociales (historiadores, economistas, sociólogos, politólogos, psicólogos, geógrafos, antropólogos, juristas, ecologistas, lingüistas, trabajadores sociales y administradores públicos...) especialmente a partir de la Segunda Guerra Mundial, se concreta su especificidad. Gracias al bagaje suministrado por las disciplinas anteriores, se mejoraron los cuestionamientos epistemológicos, las dimensiones teóricas, las estructuras metodológicas, los aspectos conceptuales y el conjunto de las técnicas. Así, se buscó evitar que los hechos y procesos políticos se analizaran con base en juicios de ser o realidad. Por ello se ha tratado, dentro de la objetividad del conocimiento alcanzable en ciencias sociales que los estudios políticos sean fácticos, especializados, claros y precisos, verificables, metódicos, sistemáticos, predictivos, abiertos y útiles. Asimismo, es observable cómo se ha cualificado la medición de los procesos y fenómenos, mediante el empleo actualizado de las estadísticas. Esta herramienta es viable de aplicarse no sólo para el manejo de los datos electorales, sino también, por ejemplo, para el estudio de tendencias y opinión pública.
La disciplina se fue consolidando y desarrollando, poco a poco, hasta encontrar magnífico respaldo que, en el mundo occidental, se expresó en publicaciones, investigaciones, centros de documentación, bibliotecas, instituciones universitarias, asociaciones de egresados, asesores y consultores gubernamentales y no gubernamentales a escala nacional e internacional, especializados en ciencia política. En la América Latina en general y en Colombia en particular, la disciplina recibió un impulso a partir especialmente de la década de los años sesenta. Los esfuerzos latinoamericanos gubernamentales, concretados en la ELACP (FLACSO) de Santiago y los trabajos de algunos centros mejicanos dedicados a las ciencias sociales, permitieron que la disciplina tuviera una importante expansión.
En Colombia, la Escuela Superior de Administración Pública, la Universidad de los Andes, la Universidad Jorge Tadeo Lozano, la Javeriana, la Nacional, el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Externado, la de Antioquia, la del Valle, la de Norte… han sido precursores y organizadores, cada uno a su manera, de esta disciplina social. En Colombia, ya no es extraño contar con politólogos, administradores públicos altamente calificados en formación política y especialistas en relaciones internacionales, con adecuada preparación en el manejo de los intereses generales.
Ahora bien: ¿es posible conceptualizar la ciencia política? Creo que sí, ensayemos: entiendo por ciencia política la disciplina social que se ocupa del estudio sistemático del Estado; de la legitimidad; de la estructura del poder; de la composición de las clases y estratos sociales; de la organización de los partidos y movimientos políticos sociales; de los procesos electorales; del funcionamiento de los grupos de presión; de la gobernabilidad, del proceso de la toma de decisiones, y de la problemática del liderazgo en espacios y tiempos determinados. (2)
Las políticas de planificación. Son un conjunto de decisiones concertadas entre los sectores público y privado, cuya finalidad es racionalizar el funcionamiento del Estado y la realización del bien común, a través de la formulación y ejecución de planes de desarrollo integral. Observemos que las políticas de planificación se encuentran relacionadas por una parte, con la administración del poder, y por otra, con la problemática de la producción, distribución y consumo de bienes y servicios. Alternativamente, podrían considerarse como asignación de recursos escasos ante propósitos múltiples.
1) Para hacer un estudio sobre la problemática general de la ciencia y la ciencia política, véanse inicialmente: BERNAL, JHON D., Historia social de la ciencia, t. II, Península, Barcelona, 1967, págs. 319-403. BUNGE, MARIO, La ciencia, su método y su filosofía, Buenos Aires, 1969, págs. 7-123. DUVERGER, MAURICE, Métodos de las ciencias sociales, Barcelona, 1967, págs. 56-107. EASTON, DAVID, Política moderna, Letras, México, 1968, págs. 93-154. GALTUNG, JOHAN, Teoría y métodos de la investigación social, t. II, Eudeba, Buenos Aires, 1966, págs. 53-579. HOROWITZ, IRVING L., La nueva sociología, vol. 1, Amorrortu, Buenos Aires, 1969, págs. 73-66. LASWELL, HAROLD D., El futuro de la ciencia política, Madrid, 1977, págs. 11-40. NAGEL, ERNEST, La estructura de la ciencia, Paidós, Buenos Aires, 1968, págs. 404-492. VIET, JEAN, Los métodos estructuralistas en las ciencias sociales, Amorrortu, Buenos Aires, 1970, págs. 211-259.
2) Para un estudio comparado de las relaciones entre las ciencias sociales y la ciencia política, véanse entre otros: BACHELARD, GASTÓN, El compromiso racionalista, Siglo XXI, Buenos Aires, 1973, págs. 148-164. CERRONI, HUMBERTO, Metodología y ciencia social, Martínez Roca, Barcelona, 1971, págs. 55-85, 171¬201. DUVERGER, MAURICE, Sociología política, Ariel, Barcelona, 1971, págs. 11-35. MEYNAUD, JEAN, Introducción a la ciencia política, Tecnos, Madrid, 1964, págs. 22-275. POPPER, KARL R. El desarrollo del conocimiento científico, Paidós, Buenos Aires, 1967, págs. 43-73, 387-399. POULANTZAS, NICOS, Poder político y clases sociales en el estado capitalista, Siglo XXI, México, 1970, págs.-33-59, 342¬357.
