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Evitemos la muerte de la ciencia

Hernando Roa Suárez

14 de febrero de 2023 - 09:01 p. m.

La nueva división internacional del trabajo es entre productores y consumidores de ciencia, tecnología e innovación. Celso Furtado.

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Deseo anotar inicialmente que, en diversos momentos de mi labor periodística y académica (1969-2023), he tenido un gran interés en ocuparme de la problemática científica, tecnológica e innovativa y quiso el destino que, en este intervalo, organizara eventos y textos con la participación de científicos y expertos en ciencias humanas y naturales.

En nuestros días, estamos ante la circunstancia específica de entrar a definir, próximamente, el Plan Nacional de Desarrollo siendo un momento importante para apropiar -tecno-políticamente- qué porcentaje del PIB vamos a asignar a la variable científico, tecnológica e innovativa. La revisión histórica de lo que los gobiernos colombianos han dedicado a este rubro es realmente preocupante, a pesar de las recomendaciones que, las dos últimas Comisiones de Sabios, han formulado a las administraciones de César Gaviria e Iván Duque.

Ahora bien, sabemos que la muerte de la ciencia es la ciencidiología o epistetanatología. Pues bien, si analizamos históricamente el proceso científico-tecnológico de nuestra Nación, encontramos grandes y profundas deficiencias que han ampliado, cada día más, la brecha existente entre los países avanzados y nosotros. El conocimiento que disponemos sobre las capacidades colombianas para el dominio del referido proceso, nos indica que han existido y existen personalidades, vocaciones y logros que se han destacado en distintas latitudes y campos del saber, sin que, en la mayoría de los casos, sus conocimientos y aportes se hubieran podido emplear óptimamente al servicio de nuestras mayorías(1).

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Se ha olvidado, con frecuencia, lo sostenido con precisión por Rafael Rivas Posada (1984), en el sentido de que “los avances en el campo científico y tecnológico serán los que en definitiva fijarán el puesto que ocuparán en el futuro inmediato las distintas sociedades que integran la comunidad internacional.”(2)

Algunas políticas globales. Ahora, ¿cómo podemos contribuir a impedir la muerte de la ciencia? ¿Cómo evitar que desde la niñez hasta los posgrados y la educación permanente, en que debe consistir nuestra existencia, se desperdicie nuestro talento con la cotidianidad que seguimos observando? ¿Qué debemos hacer los colombianos para planear el surgimiento de nuevas inteligencias que participen creativamente en la solución a los retos que nos plantea el futuro inmediato? Me permito presentar catorce propuestas, que pueden ser viables si se cuenta con el conocimiento de la complejidad de la realidad y la voluntad política para implementarlas(3). Veámoslas:

1.- Replantear la estructura presupuestal y administrativa especializada en la problemática de la ciencia, la tecnología y la innovación, organizando el Ministerio de Ciencia y Tecnología según los avances contemporáneos.

2.- Buscar y producir, para la mayoría de la población, un estado de desarrollo biológico que le permita el devenir normal de su cerebro y sus facultades mentales(4).

3.- Generar las condiciones para que los colombianos estemos en posibilidad de realizar nuestra existencia: trabajando, pensando, investigando, recreando, innovando y siendo...

4.- Fortalecer la organización del sistema científico-tecnológico e innovativo colombiano, de tal manera, que se disponga de una remuneración estimulante para los científicos e investigadores.

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5.- Ampliar las condiciones que impulsen la realización práctica de las libertades públicas y, particularmente, crear situaciones favorables para fortalecer las de investigación, información, crítica, innovación y enseñanza.

6.- Fomentar una atmósfera ideológica que favorezca, desde la niñez, el surgimiento de científicos e investigadores en todas las disciplinas.

7.- Arbitrar los recursos encaminados a realizar la investigación básica y aplicada.

8.- Dotar a los investigadores de las condiciones materiales y ambientales que les permitan cristalizar su vocación con creatividad.

9.- Premiar y estimular la originalidad e innovación(5).

10.- Expandir la consciencia de que la administración y su aparato respectivo deben estar al servicio de quienes dirigen, coordinan, asesoran y ejecutan actividades científico-tecnológicas.

11.- Promover el establecimiento de laboratorios, centros de documentación y de cómputo, dotados de la infraestructura necesaria para la realización de las respectivas investigaciones, experimentaciones e innovaciones.

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12.- Apoyar las publicaciones especializadas de las organizaciones y asociaciones universitarias, profesionales y científicas.

13.- Difundir, a través de los medios de comunicación, los resultados y procesos orientados a la solución de los problemas colombianos prioritarios, según el nuevo Plan Nacional de Desarrollo; y 14.- Fomentar una política de paz universal y nacional, entendida como ausencia de violencia abierta, estructural y cultural(6).

Finalmente, estamos convocados a impulsar, debatir y poner a prueba estas ideas, frente a una juventud que ama, que siente, que anhela... que está en búsqueda de un racionalismo vibrante y profundo; con capacidad de observar, describir, explicar, predecir y transformar la realidad que nos entorna, y que espera hacer parte de un sistema educativo en el que el desarrollo científico-tecnológico –centrado en lo humano– ocupe el lugar que le corresponde en la sociedad contemporánea. El articulista de Semana(7) tiene razón, según mi percepción, cuando sostiene: “Si Colombia no cambia de manera inmediata sus políticas para promover la ciencia y la tecnología, está condenado a un atraso económico y social que puede ser irremediable”.

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Cuán grato seguir trabajando con actitud científica y la seguridad de los aprendices del conocimiento universal que, con consciencia universitaria y racionalismo actualizado, buscamos revelar la realidad y transformarla con visión solidaria. roasuarez@yahoo.com

_______________

Referencias

1 Estúdiense los trabajos sobre fuga de cerebros y su impacto en el proceso de desarrollo científico-tecnológico nacional.

2 Prólogo al texto del autor: Colombia: ciencia, investigación, universidad y pedagogía. (1984) Gráficas Ducal. Bogotá, p. III.

3 Véase del autor: “Hacia una nueva consciencia científica en América Latina”. Entrevista con Mario Bunge, revista Ciencia, Tecnología y Desarrollo. (1989), Vol. 13, No. 1-4, Ene.-Dic. Bogotá, pp. 79-89.

4 Analícense los magníficos aportes y propuestas de Rodolfo Llinás sobre el particular.

5 Revísense los logros históricos de Expociencia-expotecnología, por ejemplo.

6 Compleméntense estas propuestas revisando cuidadosamente las recomendaciones de las comisiones de Sabios de 1994 y 2020, que aún no han sido implementadas apropiadamente.

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7 Revísese el artículo de la Revista Semana de septiembre 24 de 2007.

Lecturas iniciales

APEL, Karl-Otto y otros. (1990). Ética comunicativa y democracia. Crítica. Barcelona, pp. 132-163; 209-218. BACHELARD, Gastón. (1994). El derecho de soñar. FCE. Bogotá, pp. 189-194. CHAPARRO, Fernando. (1999). “De la sociedad de la información a la sociedad del conocimiento”. En: ¿Para dónde va Colombia? Tercer Mundo-Colciencias. Bogotá, pp. 252-258. FERREIRO, Emilia. (1999). Cultura escrita y educación. FCE. México D.F., pp. 79-98; 191-205. GARAY, Luis Jorge (Coord.) (2002). Repensar a Colombia. Tercer Mundo. Bogotá, pp. 131-177; 333-334. HOYOS, Guillermo. (2002). “Nuevas relaciones entre la universidad, el Estado y la sociedad”. En: Educación Superior. Sociedad e Investigación. Colciencias-ASCUN. Servigraphic. Bogotá, pp. 149-201. MORÍN, Edgar. (2000). Siete saberes necesarios para la educación del futuro. MEN-Unesco. Bogotá. POPPER, Karl R. (1967). El desarrollo del conocimiento científico. Paidós. Buenos Aires, pp. 434-442. ROA SUÁREZ, Hernando. (Ed.) (1979). La investigación científica en Colombia, hoy (E. y C.) Guadalupe. Bogotá, pp. 17-20. ____ (1986) “Ciencia e investigación”. En: Reflexiones universitarias. Presencia. Bogotá, pp. 287-314. ____ y otros (1998). La investigación en administración pública, hoy. Casos exitosos. Prólogo. Imprenta Nacional. Bogotá, pp. 21-27. ____ (2005). “El liderazgo del maestro y la construcción de la paz en Colombia”. En: Revista Universitas. No. 108. Bogotá, pp. 891-920. Vargas de Roa, Rosa Margarita. (2021). Ideas fuerza del foco de ciencias sociales. Grupo de Educación Superior (GES). Bogotá, pp. 1-5.

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