“La Constitución soy yo es, en esencia, una representación inmaterial del intento de reversión histórica de varios líderes”.
J. Mauricio Gaona.
En 1975, cuando tuve el honor de ser recibido en la Escuela Superior de Administración Pública como profesor titular, por concurso ético, conocí a su padre: Manuel Gaona Cruz. Él era un maestro que enseñaba con el ejemplo. Hoy sabemos que fue uno de los magistrados externadistas asesinados en los días 6 y 7 de noviembre de 1985 en la absurda toma de nuestras cortes por el M-19.
Cuán grato saber que su hijo sea un jurista, constitucionalista e internacionalista dedicado a la defensa de los valores por los cuales su padre fue inmolado. Recordemos ahora que sus cuidadosos textos han sido publicados en universidades como Oxford, McGill, New York University, varias instituciones universitarias francesas, significantes organizaciones internacionales y relevantes medios de comunicación, donde ha participado como columnista invitado en, por ejemplo: The Hill, The Washington Examiner, Toronto Star… El Tiempo, El Espectador, El Colombiano, Caracol, RCN… Esta es una seria edición de Planeta, impresa por Editorial Nomos S.A.
El texto del que nos ocupamos está integrado por: La introducción. El capítulo I: Separación de poderes: Historia. Establecimiento. Desarrollo (Análisis de casos). El capítulo II: Supremacía constitucional: Geometría de la norma constitucional. La genealogía del dictador. Y el Capítulo III: Disenso constitucional: Oposición y disenso institucional. Libertad de prensa y disenso democrático.
Sabemos, por constitucionalistas, internacionalistas y analistas de casos, que en el último decenio se han publicado serios trabajos e investigaciones haciendo ver los graves peligros por los que atraviesa la evolución de las democracias de origen liberal y socialdemócrata. En América, tenemos ejemplos frente a los cuales debemos ser previsivos. Los desarrollos de las democracias norteamericana, salvadoreña, boliviana, peruana y chilena… son apropiadamente significantes para probarnos distintos caminos que conducen al debilitamiento de los regímenes democráticos.
La Constitución soy yo es un sólido testimonio del pensamiento externadista enriquecido, que esta semana celebra el más importante congreso mundial para promover en el orbe los nuevos valores democráticos que están en peligro por orientaciones neopopulistas, neofascistas, tiránicas y dictatoriales.
Invito cordialmente a los lectores a leer esta obra; dialogar en torno a su contenido e impulsar la difusión del erudito conocimiento que de allí emana, para la organización del futuro constitucional e internacional de Colombia. Vale la pena.