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20 Apr 2022 - 5:01 a. m.

La gobernabilidad democrática y la paz (IV)

Construir democracia

¿Será válido que el fortalecimiento de lo local sea el futuro de los iberoamericanos y que ello será decisivo para impulsar los procesos de descentralización, gobernabilidad y paz?

Gobernabilidad y descentralización. Según nuestros preceptos constitucionales vigentes, el fortalecimiento de la descentralización es una de las concreciones básicas de la reforma del Estado que facilita la gobernabilidad en un régimen presidencial como el colombiano. Las siguientes trece propuestas buscan contribuir a dinamizar nuestro proceso descentralizador, facilitar la gobernabilidad y la construcción de la paz. ¿Qué hacer entonces?

1.- Reconocer que es urgente fortalecer las instituciones públicas y privadas, —más allá del conocimiento sobre su normatividad y operatividad— para el diseño de nuevas estrategias, metodologías de planificación y esquemas organizativos, fundamentados en la promoción de valores éticos y culturales que hagan viable una mayor transparencia, justicia y equidad en el acceso a los beneficios del desarrollo.

2.- Vincular la descentralización —en forma comprensiva— a la modernización del Estado. Según la situación colombiana hoy, no es recomendable desmantelar el Estado, sino como lo han propuesto serios cientistas sociales: modernizarlo, ordenarlo, especializarlo, fortalecerlo, fiscalizarlo y hacerlo eficiente y eficaz.

3.- Fortalecer la capacidad tecnopolítica del Estado para la formulación, implementación y evaluación de las políticas públicas(1). Dentro de un régimen presidencialista como el nuestro, es indispensable la reestructuración de la Oficina del Presidente(2). Impulsar políticas en un régimen y en las condiciones actuales de nuestra Nación, sugiere la conveniencia de coordinar (para la planeación, ejecución y evaluación de las políticas públicas descentralizadoras y el funcionamiento del sistema de descentralización): la Presidencia de la República, el Ministerio del Interior, el DNP, la ESAP y el Congreso de la República.

4.- Reestructurar el Ministerio del Interior, dotándolo de instalaciones modernas y planta de personal, que le permitan ejercer sus funciones como Cancillería de la política interna, facilitando el funcionamiento del sistema administrativo del interior (SAI)(3).

5.- Organizar las relaciones entre los sectores público y privado, de tal manera, que se establezcan relaciones estructurales entre lo político, lo económico, lo social, l o cultural y lo ambiental, dentro de las condiciones actuales de la globalización. Como ha sostenido Luis Jorge Garay(4): el proceso del nuevo relacionamiento público-privado “ha de abarcar no sólo a los propios agentes productivos —como los empresarios— y los agentes proveedores de conocimiento, tecnología y servicios, sino también al Estado en su calidad de agente social de última instancia con la función de la preservación del “interés colectivo”.

“Se trata de un proceso de coordinación sustentado en una institucionalidad y un patrón de gobernabilidad funcionales para la potencialización de las capacidades reales de acción de los agentes y para el desarrollo de otras nuevas, favorecedoras de mayores niveles de eficiencia colectiva y del mejoramiento de la productividad y propiciadoras de ventajas competitivas al nivel sistémico”.

6.- Impulsar la reforma política que permita tener partidos y movimientos políticos modernos; procesos electorales transparentes para la mayoría de la población; y una nueva estructura para la financiación de las campañas políticas.

7.- Expedir la ley orgánica de ordenamiento territorial. Esto implica definir la autonomía de los entes territoriales, actualizando la Ley 60 de 1993 y la 136, sobre régimen municipal. Asimismo, consolidar la capacidad fiscal de los municipios y departamentos. 8.- Desarrollar las veedurías ciudadanas, para supervisar la asignación de recursos y mejorar la calidad de la función pública en todas sus instancias.

9.- Fortalecer el sistema de comunicación territorial (SCT), conforme a los adelantos científico-tecnológicos contemporáneos y según las complejidades de un territorio como el nuestro. 10.- Consolidar los Programas mejor gestión y anticorrupción. Ellos son muy útiles para cambiar la imagen y la racionalidad deseable en la conducción de lo público.

11.- Mejorar la capacidad tecnopolítica de la Contraloría General de la República, dotándola de los recursos técnicos y humanos, que le permitan hacer evaluación de la totalidad de las dependencias del Estado. La evaluación del desempeño, es un método muy conveniente para racionalizar la administración pública y favorecer adicionalmente la transparencia y la eficiencia de la administración .

12.- Generar procesos para el seguimiento a la gestión y la evaluación de efectos e impactos de las acciones de desarrollo, garantizando la eficacia de estos sistemas y la participación de la sociedad civil.

13.- Crear una nueva cultura política (civic culture) en la sociedad civil, impulsando el liderazgo político proactivo; fomentando las organizaciones de base, las asociaciones de municipios y formando valores de autogestión y corresponsabilidad con el desarrollo local, como alternativa eficaz para superar el paternalismo y el clientelismo regional, que han suplantado la participación de la sociedad civil. La organización de esta, debe avanzar para que su intervención no se limite a dar respuesta a las convocatorias institucionales, sino que se logre una efectiva y autónoma articulación con las administraciones locales y regionales, en la formulación, la ejecución, el seguimiento, la evaluación, la veeduría y la reformulación de los programas y proyectos de desarrollo.

Se trata de crear una nueva cultura cívica, comprometida con el desarrollo de las comunidades. ¿Será cierto que el fortalecimiento de lo local es el futuro de los iberoamericanos y que ello será decisivo para impulsar la descentralización, la gobernabilidad, la paz y nuestra integración?

El diagrama N. 3 condensa alternativas viables para impulsar el proceso descentralizador en Colombia.

La gobernabilidad democrática y la paz (IV)
Foto: Hernando Roa Suárez

roasuarez@yahoo.com

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Referencias

1. Es de gran utilidad para Colombia, fortalecer la Escuela de Alto Gobierno (fundada en la ESAP, en junio de 1997) en los aspectos de formación, investigación y extensión. Las especializaciones, maestrías y el doctorado, con sus correspondientes sistemas de investigación, facilitarán el surgimiento de estadistas como los que necesita nuestro país para el siglo XXI.

2. Roa, Hernando y otros. (1997). La Oficina del Presidente. Hurtado y Urbina. Bogotá, pp. 11-123.

3. Véase la asesoría de la ESAP al Ministerio del Interior sobre el Sistema administrativo del Interior. (1997).

4. Crisis y construcción de sociedad. (1998). ESAP Publicaciones. Bogotá, pp. 27-29.

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