Contribuir a la formación de la política, como arte y ciencia, es una de las tareas sustantivas de nuestras universidades.
Con esta columna, culmino esta serie. La ética y la política. Ahora, rasguñemos unas notas a propósito de este tema. Teniendo presente las dedicatorias a las que hice mención, en la columna II, creo que ellos se lo merecen y espero que nuestros sucesores y los jóvenes contemporáneos, piensen que el país necesita hoy –como nunca antes– nuevos demócratas reflexivos e integrales, con visión de futuro, que comprendan la complejidad de la globalización contemporánea y su incidencia entre nosotros, para que afiancemos los valores de esos Presidentes de la República que vivieron éticamente; que murieron pobres, pero dignamente con su pensión no más; y que no permitieron intencionalmente, que sus hijos se enriquecieran o utilizaran indebidamente, las influencias provenientes del ejercicio del poder.
Para un conocimiento ampliado, séame permitido compartir con los lectores, dos ejemplos para ilustrar la afirmación anterior. El primero, se refiere al Presidente Alberto Lleras, con quien colaboré en 1957, siendo estudiante de quinto de bachillerato. Él, no permitió que su hijo Alberto, fuera ni siquiera concejal, porque entendía muy bien que no quería tener un hijo del ejecutivo. Así mismo, presencié directamente, con qué amor, con qué hondura y con qué gratitud, despidió, en la Catedral de Bogotá, a su gran líder Alfonso López Pumarejo, el día de su entierro(1).
El segundo caso, hace alusión al Presidente Carlos Lleras Restrepo, y lo que voy a narrar me lo contó el Presidente de la Flota Mercante Grancolombiana, Álvaro Díaz, en Paipa. El doctor Díaz era formal, amable, muy cercano, y me afirmó: “Doctor Roa, cuando el Presidente Carlos Lleras fue electo, me llamó y me dijo: Doctor Díaz, le pido el favor que me saqué a Carlitos del país lo más pronto, antes del 7 de agosto de 1966 y lo regrese en 1970, después del 7 de agosto”. Carlitos Lleras había sido el primer alumno de su promoción en el Liceo Francés y el mejor estudiante de su promoción de derecho en el Rosario y estaba vinculado laboralmente con la Flota Mercante Grancolombiana. El Presidente Lleras Restrepo no quería que usaran a su inteligente hijo para que se repitieran problemas como los que ocurrieron en 1945; y así se procedió.
Mas no solamente estos dos grandes estadistas fueron éticos en la historia de Colombia. Había un ambiente que propiciaba que los Presidentes lo fueran. ¡Qué ejemplos maravillosos! Como el de Darío Echandía. Cuánta ignorancia en nuestras universidades contemporáneas, en las maestrías, en los doctorados, sobre estos temas de la política, como arte y ciencia, y el ejercicio del liderazgo político democrático.
Algunas propuestas hacia el futuro inmediato. Esbocemos entonces, algunas propuestas en las que estamos invitados a participar y a construir con consagración. i. Cooperar, según nuestras responsabilidades, para que en los próximos decenios podamos implementar, con eficiencia y eficacia, el Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera. Serios estudios y reflexiones, nacionales e internacionales, nos indican que este es el desafío primordial, vinculado a la consolidación de nuestra democracia.
ii. Tener como referente la Constitución del 91, lo que implica la concreción de una ciudadanía con derechos y deberes, y profundizar los desarrollos constitucionales en torno a lo que significa el Estado social de derecho.
iii. Fortalecer el Estado, teniendo en cuenta que es la institución jurídico-política que, integrada por los poderes ejecutivo, legislativo, judicial y electoral, es la racionalizadora de los intereses generales. Hay que modernizarlo mediante la articulación de los procesos de descentralización; regionalización; planeación participativa indicativa; y democratización(2). iv. Propiciar un diálogo nacional incluyente; vencer el aislamiento, la incomunicación y la desconfianza entre diversos actores; e intercambiar puntos de vista sobre las violencias, sus etiologías y alternativas.
v. Buscar puntos de consenso en torno a la verdad, la justicia, la reparación, la reconciliación y la no repetición, en relación con las víctimas de los paramilitares, los narcotraficantes, los grupos guerrilleros, y sus diversas combinaciones. vi. Replantear el proceso de la toma de decisiones en la Oficina del Presidente(3), como corresponde al desarrollo político y científico-tecnológico de un régimen presidencial en el siglo XXI.
vii. Desarrollar la misión y la visión de la Escuela de Alto Gobierno adscrita a la Escuela Superior de Administración Pública (4), constituida para la formación cualificada de los más altos funcionarios del Estado. En esta Escuela se debe facilitar –al más alto nivel- académico, investigativo e innovativo, el surgimiento de nuevos líderes políticos, preparados para ser estadistas y trasformadores sociales que recuperen la importancia y respetabilidad de la política y de lo público.
viii. Replantear los currículos y los programas del sistema educativo, para fortalecer la consciencia política de los colombianos, sin distinciones de clase y estratos sociales. ix. Destacar el papel fundamental que, para la construcción de la democracia participativa y la formación de un profundo sentimiento libertario, deben desempeñar los medios de comunicación.
x. Es necesario reorganizar los partidos políticos como instituciones estables que, con ideologías, programas, y proyectos políticos, aspiren llegar al poder para desde allí, cristalizar las propuestas ofrecidas a los ciudadanos. Los partidos son indispensables para organizar la oposición y la fiscalización de la acción política de quienes están en el poder.
xi. En cooperación entre Ministerio de Educación y las Academias, retomar el estudio de la historia colombiana y presentar sistemáticamente, los aciertos y falencias de nuestros partidos y líderes políticos.
xii. Consolidar y apoyar a la Corte Constitucional, la Corte Suprema de Justicia, la Procuraduría General de la Nación, la Fiscalía, la Contraloría General, la Defensoría, la Jurisdicción Especial para la Paz y la Comisión de la Verdad, para que cumplan eficaz y eficientemente con sus responsabilidades constitucionales. Debilitar y politiquear estas instituciones, también facilita el advenimiento de regímenes dictatoriales o semidictatoriales.
xiii. Reformular el sistema impositivo colombiano, haciéndolo realmente redistributivo y aplicando las orientaciones neokeynesianas, según las especificidades macroeconómicas colombianas. xiv. Crear condiciones justas para la productividad y la equidad en el sector rural. La reforma del sistema de tenencia de la tierra en este sector, nos indica que es decisivo, si en verdad queremos buscarle salidas al conflicto y consolidar la paz estable y duradera.
xv. Propiciar la formulación, implementación y evaluación de las políticas públicas actualizadas, dirigidas a la protección y el desarrollo del medio ambiente y el abordaje del cambio climático; y xvi. Dotar la Cancillería y la Escuela Diplomática de Colombia, de la infraestructura científico-tecnológica e innovativa, que le permita realizar sus funciones con la eficiencia y eficacia, propias de la comunidad internacional contemporánea.
Comentarios finales y agradecimientos. Con el libro que hemos presentado(5) (17 de noviembre de 2021), he deseado contribuir al desarrollo de una nueva conciencia política y al necesario fortalecimiento de nuestra democracia. Confío que él será continuado por nuevos juristas; líderes políticos; y estadistas. Hoy como ayer, prescindir de la política como arte y ciencia, es abrir las puertas a los regímenes de facto y dictatoriales frente a los cuales los colombianos hemos demostrado positiva resistencia.
Mil gracias a cada uno de los que facilitaron y contribuyeron a la cristalización de esta obra, auspiciada por nuestra Academia. Mil gracias a nuestro Presidente Augusto Trujillo Muñoz, por su colegaje, su capacidad organizativa, y sus profundos y precisos análisis sobre el tema.
Señor Presidente de la Jurisdicción Especial para la Paz: Mil gracias a Usted, por habernos facilitado disfrutar de sus reflexiones. Al analizar la evolución de su consagrada labor académica y su excepcional, metódica y valiente labor al frente de la JEP, nos ha recordado a juristas que, como Darío Echandía y Jaime Vidal, engrandecieron esta Academia y la tradición jurídico democrática colombiana.
Doctor Eduardo Cifuentes Muñoz: No es al azar que la JEP, por Usted presidida, ha sido reconocida como la institución que ocupa el segundo lugar en credibilidad, después del Banco de la República, en el valorado “Panel de opinión”, organizado por Cifras y Conceptos, que dirige César Caballero. Usted es un ejemplo para nuestros juristas, líderes políticos y futuros estadistas. roasuarez@yahoo.com
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Referencias
1. Invito al lector a leer su Panegírico: “Vivió y murió en acre olor de tempestad”. Obras Selectas. Tomo IV. El Intelectual (a), Biblioteca de la Presidencia de la República. Bogotá, pp. 441-447.
2. Estando en plena campaña para elección de Presidente en 2022, invito a los lectores a reflexionar en torno a la gravedad que, para los sectores mayoritarios de Colombia, tiene la propuesta de reducir el tamaño del Estado. Seguir vendiendo, en la forma como se ha hecho, las empresas rentables de nuestro Estado, solo beneficia al pequeño grupo de los muy hábiles negociantes que se enriquecen con este tipo de operaciones, usualmente de carácter internacional…
3. Véase del autor y otros. (1997). La Oficina del Presidente. Análisis de casos. Presidencia de la República, Departamento Administrativo de la Función Pública y ESAP. Hurtado y Urbina. Bogotá, pp. 19-21; 27-108; 111-115.
4. Véase el Editorial del periódico El Tiempo, sobre: La Esap y la Escuela de Alto Gobierno, del 30 de junio de 1997, pág. 4A.
5. Puede verse en la Librería Nacional.