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Leer, escribir y pensar, tres caminos apropiados para nuestra plena realización.
Como en otras oportunidades, realizaré -a partir de la fecha- una serie de columnas basadas en la publicación que acaba de salir, coeditada por la Academia Colombiana de Jurisprudencia: Leer, escribir y pensar, hoy. Después de algunos decenios de aprender a aprender con los educandos de pre y posgrado y con los lectores, a observar las grandes dificultades que tenemos en el sistema educativo sobre el tema, ideé que podría llegar a ser útil poner a consideración del público, el punto de partida que constituye la siguiente aproximación1.
Con esta edición, he deseado recordar mis pasos a lo largo de 59 años (1964-2023), como profesor universitario y como periodista de opinión, que inició su labor sin conocer lo bello y significativo que es consagrar la existencia a la enseñanza-aprendizaje universitaria y a compartir con los lectores las difíciles tareas de leer, escribir y pensar.
Son objetivos centrales de esta serie de artículos: Primero. Invitar al lector a dejar huella de su existencia, mediante el ejercicio de la lectura, la escritura y el pensamiento crítico-constructivo. Segundo. Presentar un análisis de caso que combina la labor investigativa, académica, innovativa y administrativa, con el ejercicio del periodismo de opinión; y Tercero. Facilitar un espacio de reflexión que nos invite a insertarnos creativamente en la transformación de la realidad, a través de la práctica de la lectura, la escritura y el pensamiento reflexivo.
Sobre el origen del texto. Esta edición tuvo su origen en un artículo de opinión publicado en el periódico El Espectador (22 de agosto de 2006), que fue acogido por la Revista Innovación Educativa, del Instituto Pedagógico Nacional de México. Posteriormente, fue ampliado en exposiciones y diálogos realizados en la Universidad Pedagógica Nacional, en el intervalo 2006-2010 y en diversos escenarios profesionales, a nivel nacional e internacional. Por recomendación de educandos, colegas profesores y lectores procedí a preparar esta publicación. En el proceso, dialogué en 2022, con el Presidente de la Academia Colombiana de Jurisprudencia, Augusto Trujillo, en la sede de la Academia y se decidió el título final.
Importancia del tema. ¿Por qué leer, escribir y pensar, hoy? Porque desde hace milenios los seres humanos hemos buscado -en medio del proceso evolutivo- transmitir a los descendientes aspectos sustantivos de nuestras huellas. Notemos cuidadosamente que, a partir del salto cualitativo de los descendientes de los protocatarrinos, nuestros antepasados comenzaron a expresar signos que permitieron afianzar su presencia sobre la Tierra, sobre el universo.
Recordemos que, para un ser humano consciente en nuestros días, se trata no sólo de nacer, crecer y reproducirse, sino también de plasmar testimonios sobre nuestro existir, conocer, pensar, saber y predecir, para ser prolongado por otros: nuestros descendientes, los educandos y los lectores.
Las etapas pictográfica, ideográfica y fonética dan fe de ello y de los diversos sistemas de escritura2: egipcia, china, cuneiforme, americanas…, nos indican cuán legendario y significativo ha sido el interés humano por dejar rastro escrito de nuestro devenir.
Leer, escribir y pensar, hoy, porque en pleno siglo XXI, constituyen un camino magnífico para comunicamos; porque sentimos la necesidad de poner a prueba nuestros inacabados conocimientos y reflexiones. Leer, escribir y pensar porque deben ser actos que permitan la profundización de nuestra humanización.
Veremos próximamente dos ejemplos iniciales: Alberto Lleras Camargo y Gabriel García Márquez. roasuarez@yahoo.com
1 Referencias. Amplíese sobre el tema en: (2006). Carlino, Paula. Escribir, leer y aprender en la universidad. F.C.E. de Argentina, Buenos Aires, pp. 151-181. Los diez principios aquí expuestos pueden ser útiles para la discusión respectiva.
2 Que hoy conocemos y sobre los que tenemos magníficos ejemplos.
