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25 May 2022 - 5:01 a. m.

Política y antipolítica. Reflexiones

Ante la crisis política (del Estado, los partidos políticos, los movimientos sociales, los liderazgos políticos…) estamos invitados a tomar distancia y a pensar, con dimensión de profundidad, en el futuro de nuestra democracia.

Teniendo en cuenta implicaciones que se derivan del actual proceso electoral invito al lector a pensar en torno al conjunto de las siguientes reflexiones(1). Ellas han sido preparadas para repensar dimensiones sustantivas de la democracia colombiana contemporánea. Veamos.

1. Es conveniente develar el debate presentado entre la política y la antipolítica, evitando que el empleo de la politiquería desvirtúe el papel clave que la política debe desempeñar en nuestros días: ser fuente de prácticas solidarias e instituciones democráticas.

Si retomamos la política —como arte y como ciencia— los ciudadanos no debemos razonablemente prescindir de la actividad política. Tenemos sí que cuestionar las prácticas politiqueras y los estudios asistemáticos realizados a nombre de la ciencia política(2). Algunos, sin embargo, han optado por la antipolítica. En el siglo XX se presentaron varios casos de militares que, amparados en ésta, alcanzaron el poder en el decenio de los setenta (Argentina, Brasil, Chile…), cuyas consecuencias todavía se perciben. ¿Olvidaremos el sacrificio inútil de Las Malvinas?..

2. De otro lado, en 1973, al acceder al poder el señor Pinochet, una de sus primeras medidas fue proscribir los partidos políticos. El mundo conoce hoy el talante de este dictador, traidor a su juramento militar e indelicado utilizador del patrimonio público del Estado chileno.

3. Complementariamente, en el Perú de los noventa, la crisis económica, las deficiencias de los partidos políticos tradicionales y el poder desestabilizador de la banda terrorista Sendero Luminoso, impulsaron el proyecto político del señor Fujimori, quien concentró cada vez más el poder; facilitó la corrupción institucional; la violación de los derechos humanos; el chantaje al poder legislativo; incidió en el judicial y proclamó que todo ello se hacía para acabar con la corrupción de la política y de los políticos. Ahora conocemos al señor Montesinos, y el trasfondo oscuro y corrupto que se escondía detrás de este régimen. Recordemos que Fujimori y Montesinos han sido condenados por los tribunales peruanos.

No olvidemos que, hoy como ayer, el poder absoluto corrompe absolutamente; tal es el caso del poder en las diversas dictaduras; es la repetición -con variantes- de lo que ha ocurrido en otras épocas en nuestra América Latina y en otros continentes.

4. El estudio de las dictaduras, desarrollado en América Latina a lo largo del siglo XX, nos indica que ellas han contribuido -en forma eficaz- a impedir técnicamente la unión de América Latina, para que, actuando políticamente en bloque, puedan emprender estrategias significantes en defensa de los intereses mayoritarios de su población. Así mismo, las dictaduras han facilitado el acrecentamiento de sus debilidades estructurales en lo económico, político, social, cultural, ambiental e internacional.

Propiciar la consolidación del bloque latinoamericano para negociar los TLC, es para nosotros un problema de sobrevivencia; es un tema vital que debe manejarse con perspectiva de mediano y largo plazo.

Los regímenes latinoamericanos deben organizar el diseño, la aplicación y la evaluación de políticas de Estado que permitan prevenir y reprimir a quienes delinquen, por altos que sean sus cargos o designaciones.

Los Estados latinoamericanos están convocados a racionalizar el interés público y a definir políticas públicas graduadas hacia la institucionalización de los derechos fundamentales de la mayoría de la población. Significantes se me presentan los alcances logrados en la Cumbre de la Unidad de América Latina y del Caribe, celebrada en Cancún en febrero 22 y 23 de 2010.

5. A propósito de la política y la antipolítica notemos que, si de un lado, debemos tener conciencia crítica para desvirtuar el conjunto de las acciones politiqueras, de otro, estamos en la obligación ética de reivindicar la política como el camino óptimo que nos permita institucionalizar el diálogo como la salida a nuestros conflictos y cristalizar una democracia participativa, inspirada en los principios de la Constitución nacional.

roasuarez@yahoo.com

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Referencias

1. Para una ampliación del contenido aquí planteado, véase del autor: (2021). Reflexiones político-jurídicas. En: Revista de la Academia Colombiana de Jurisprudencia, No. 374. DGP Editores. Bogotá, pp. 295-329.

2. Véase del autor: (2020). La política. Arte y ciencia. Aplicaciones a Colombia. 3ra. Ed. Presentación: Eduardo Cifuentes Muñoz. Academia Colombiana de Jurisprudencia, Procuraduría General de la Nación, Compensar, CPB. DGP Editores. Bogotá, pp. 53-57.

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