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La Presidencia de Colombia requiere gobernantes capaces, consagrados y éticos; no más improvisaciones.
Antes de continuar con las cualidades básicas que deben poseer nuestros gobernantes, deseo hacer notar que los ejemplos colocados son referencias precisas de que, en Colombia durante el siglo XX, si hubo líderes políticos democráticos y estadistas. Sus ejemplos, en diversas dimensiones de sus vidas, se presentan como símbolos que deben ser actualizados para nuestros días.
Continuamos con el estudio de las cualidades básicas del líder político contemporáneo.
3. Comprender las distintas culturas regionales; sus respectivos valores y formas de ver, vivir y sentir la existencia (Jorge Eliécer Gaitán). Conocemos que su viaje de estudios a Italia, le permitió acercarse al conocimiento de la evolución política europea, especialmente las italiana y francesa. Complementariamente, la perspectiva internacional le abrió los ojos para realizar una acción política nacionalista, con conocimiento de la variable internacional.
Al regresar al país y enterarse de la Masacre de las Bananeras, se desplaza directamente a la región y en su debate sobre el tema, como parlamentario, obtiene su primer triunfo de resonancia nacional. Para la campaña presidencial que debería culminar en 1950, realizó un conjunto de viajes a diversas regiones de Colombia, que le permitió conocer mejor nuestra riqueza nacional, la variedad de las regiones, y la complejidad de sus problemas.
En el momento de su asesinato (9 de abril de 1948), poseía significante respaldo popular en regiones claves de Colombia, que presagiaban su triunfo inobjetable.
4. Tener presente el significado político del principio de legalidad que guía sus acciones, para evitar arbitrariedades (Alberto Lleras Camargo).
Habiéndose consagrado desde su juventud al ejercicio del periodismo, después de largas, intensas y selectas jornadas de lectura y escritura, comenzó a intervenir seriamente en política a partir de 1930. A raíz del triunfo lopista de 1934, se comprometió plenamente con su opción de cambio, siguiendo los procedimientos legales de la democracia1. Es sabido que para la segunda elección de López (1942-46), se convirtió en un personaje político que contaba con la confianza plena del Presidente de la República.
Al acceder al Solio de Bolívar en 1945 y presidir el debate por la Presidencia de 1946, dio plenas garantías a los contrincantes (J. E. Gaitán, Gabriel Turbay A. y Mariano Ospina P.). En 1946, entregó el poder al triunfador legítimo: Mariano Ospina Pérez. El examen cuidadoso de su gobierno, indica que, a través de su gestión como gobernante, se tomaron decisiones que permitieron recuperar la institucionalidad democrática y la ética pública. Como Presidente constitucional, para el período 1958-62, buscó que sus actos estuvieran investidos del imperio de la ley y así fue reconocido por sus compatriotas en la manifestación de agradecimiento que le tributamos en 1962, frente al Palacio de San Carlos, en los últimos días de su ético, responsable y restaurador gobierno2.
5. Observar una vida individual y social que confirmen la personificación del ideal; su autenticidad, honestidad y el compromiso con los intereses de la mayoría de la población (Alfonso López Pumarejo). Por su vocación y consagración a los valores democráticos, contó con el fervor popular, y su intervención fue clave, especialmente, en las orientaciones políticas colombianas durante treinta años: 1930-60.
Hasta el ejercicio de su primera Presidencia (1934-38), López demostró -de manera original- una personalidad autónoma como conductor del Partido Liberal. Asesorado por una equilibrada combinación de políticos experimentados e inteligentes jóvenes, profundizó la obra iniciada por Enrique Olaya Herrera y afianzó la inserción de Colombia a la modernidad democrática. Grandes avances sociales se alcanzaron en su primera administración. Una prueba significante de ello, fue la Ley 200 de 1936, sustentada magistralmente por Darío Echandía; y también, sus gestiones administrativas-públicas, para el fortalecimiento de la Universidad Nacional de Colombia3.
6. Fortalecer el valor personal y la confianza en sí mismo; la versatilidad; la perspicacia; el sentido del humor; y la consagración tenaz al trabajo, de tal manera, que le permita ampliar las bases populares que respaldan el ideario propuesto (Carlos Lleras Restrepo).
Desde temprana edad, comenzó a ejercer su vocación política y a prepararse responsablemente para el ejercicio del poder. Quien analice incisivamente la historia de Colombia, en el intervalo de su Presidencia (1966-70), encontrará que la riqueza de su personalidad y su consagración al trabajo, le permitió acceder a la cúpula del poder y realizar una de las más completas gestiones como estadista colombiano y latinoamericano del siglo XX4.
En el ejercicio de su Presidencia, quedaron claras sus dotes de carácter, conocimiento teórico-práctico de las políticas públicas y capacidad de comunicación con los ciudadanos5. A raíz de los problemas generados por los resultados del proceso electoral de 1970, demostró que estaba capacitado para intervenir con firmeza en los momentos críticos. Quienes pudimos tratarlo en privado, conocimos su espléndida agudeza; capacidad de comprensión del interlocutor; magnífico sentido de la ironía y del fino humor, y profunda vocación de servicio público6.
Si algún lector tiene dudas sobre el real carácter de Estadista del Presidente Carlos Lleras, lo invito cordialmente, a leer el texto de Guillermo Perry: Decidí contarlo (2019). Penguin Random House, Bogotá, páginas (5-53). roasuarez@yahoo.com.
1 Referencias.
No debe olvidarse que Alberto Lleras fue un gran lector del pensamiento de Uribe Uribe, que buscó aplicar -con limitaciones- en los dos gobiernos de López Pumarejo y en sus gobiernos (1945-46; 1958-62).
2 Revísese cuidadosamente el papel político fundamental que, como Expresidente, Alberto Lleras desempeñó para fortalecer la institucionalidad democrática, a raíz de la toma del Palacio de Justicia, en 1985.
3 Véase del autor: Darío Echandía. Colombiano Ejemplar. (2017). Universidad Libre-Panamericana. Academia Colombiana de Jurisprudencia. Bogotá, pp. 143-166.
4 Como un símbolo de su responsabilidad con el ejercicio del cargo y con la República, a partir de su posesión, como Presidente (7 de agosto de 1966), no volvió a fumarse un cigarrillo, ni a tomarse un trago de cualquier licor. No hizo alarde de ello… simplemente: le sirvió a la Nación, con consagración, porque amaba a Colombia. Es sabido, que su jornada de trabajo permanente, excedía las doce horas.
5 Como ha sido reconocido por serios analistas, su Reforma Administrativa, fue la más importante e integral, adelantada en Colombia, durante el siglo XX y lo que va del XXI (2026).
6 Si alguien desea conocer información apropiada sobre los resultados del 19 de abril de 1970, lo invito a estudiar el libro del Tigrillo Noriega, Ministro de Gobierno: Fraude en la elección de Pastrana Borrero. Carlos Augusto Noriega. La Oveja Negra, Santa Fe de Bogotá. 1998.
