Inmenso costo histórico ha tenido que asumir nuestra Nación,
por la designación de personas que no estaban adecuadamente
preparadas para el ejercicio del poder.
En distintos momentos de mi compromiso con los lectores en El Espectador (2006 - 2026), me he planteado el tema del liderazgo político democrático y de los estadistas que necesitamos los colombianos para gobernar, dentro del régimen presidencial, con las características de la Constitución del 91. Preguntémonos entonces: ¿cómo concibo conceptualmente, el liderazgo político democrático y el estadista? Veamos
Líder político democrático. Creo que es un ciudadano(a), conductor(a) y jefe que, con prestigio intelectual y humano, asume un proyecto histórico capaz de generar seguidores organizados y comprometidos democráticamente con su causa, para el ejercicio del poder. Es una persona reconocida por su capacidad de mando, ejecución y transformación, que está identificada con el proceso político que impulsa y desarrolla históricamente.
¿Qué puede ser el prestigio intelectual? Digamos que es la capacidad demostrada y reconocida para estudiar, comprender, reflexionar y aportar creativamente a la solución de los problemas. Y ¿en qué consiste el prestigio social? Es la habilidad del líder para acercarse a la comunidad; conocer las necesidades sentidas y las esperanzas de los seguidores; canalizar sus intereses y servirles empleando sus conocimientos en beneficio de los más necesitados y pobres. Es el reconocimiento a la solidaridad del líder. Mirémoslo gráficamente:
Estadista. Como su nombre lo indica, un estadista es un hombre de Estado. Según mi percepción, es un líder político democrático que tiene una comprensión apropiada de las variables económica, política, social, cultural y ambiental, tanto a nivel nacional como internacional. Es un líder político que se ha preparado cuidadosamente para gobernar y, por tanto, su formación le permite comprender apropiadamente los problemas fundamentales del país y las características básicas de la situación internacional, en el momento que va a asumir el poder.
Ejemplos de estadistas demócratas, a nivel mundial, en los siglos XX y XXI pueden ser: Charles De Gaulle, Winston Churchill, Franklin Delano Roosevelt, John F. Kennedy, Barack Obama, Konrad Adenauer, Ángela Merkel, Felipe González, Jacinda Andern, Sanna Marin… A nivel latinoamericano: Alberto Lleras C., Rómulo Betancur, Eduardo Frei M., Salvador Allende, Alfonso López P., Carlos Lleras Restrepo, Raúl Alfonsín, Michel Bachelet, Pepe Mujica… A nivel nacional: Alfonso López Pumarejo, Darío Echandía, y los ya mencionados Alberto Lleras C. y Carlos Lleras R…
Teniendo en cuenta que, en los próximos dos meses, se decidirá el presidente de Colombia, para el periodo (2026-30), me ocuparé de presentar una serie de artículos que se referirán a: un conjunto de cualidades básicas, actividades sustantivas, orientaciones psico-sociales y prácticas para la vida cotidiana, que deben poseer los líderes políticos democráticos y quienes aspiren a ser reconocidos históricamente como estadistas.
¿Cuáles serían las cualidades básicas? Enunciémoslas:
1. Estar dotados de confirmada inteligencia; consagración al estudio; pasión por el ideal político; equilibrio psico‑afectivo; firmeza de carácter y profundas convicciones solidarias.
Cuando examinamos las biografías de Manuel Murillo Toro, Rafael Uribe Uribe, Alfonso López P., Darío Echandía, Jorge Eliécer Gaitán, Gabriel Turbay A., Alberto Lleras Camargo, Carlos Lleras Restrepo, Virgilio Barco, Charles De Gaulle, Winston Churchill, Felipe González, Barack Obama, Michel Bachelet y Pepe Mujica..., para referirnos a 15 líderes políticos y estadistas de los siglos XX y XXI, se presenta evidente: Su lucidez mental; capacidad de estudio y trabajo; realización personal afectiva y el móvil de la solidaridad con las mayorías políticas de su tiempo.
2. Conocer las condiciones históricas fundamentales de los ambientes internacional y nacional, donde deba ejercer su labor (Virgilio Barco Vargas, Pepe Mujica y Luis Carlos Galán).
Virgilio Barco Vargas. Este fue un Presidente nortesantandereano, que desde muy joven, se consagró al servicio público. Perteneciente a una familia muy adinerada, recibió excepcional formación, en la Universidad Nacional de Colombia y el MIT, de Boston. Al regresar a Colombia, inició su consagrada labor como concejal de Cúcuta, siendo remplazo de Jorge Eliécer Gaitán. Posteriormente, ocupó los ministerios de Obras Públicas y Agricultura. También, fue alcalde de Bogotá y perteneció al Directorio del Banco Mundial.
En el ejercicio de su labor pública, fue reconocido como “un político avezado, experimentado y audaz, que actuó con independencia creativa, recio carácter y eticidad”. Después de triunfal campaña política, fue electo presidente de la República, para el periodo 1986-90.
El presidente, estuvo acostumbrado a trabajar por proyectos, y como presidente, hizo un uso tecno-político del DNP. En ejercicio de la Presidencia tuvo que enfrentar la etapa más violenta del narcotráfico de Pablo Escobar y compañía, habiendo enfrentado con entereza y responsabilidad, su organización delictiva.
A pesar de sus dificultades de salud, especialmente, en el último tiempo de su Presidencia, supo trabajar responsablemente con su secretario privado, Germán Montoya. Él interpretó, profesionalmente, las directrices del señor presidente. Según el veterano y consagrado periodista Leopoldo Villar, fue el último estadista liberal.
Pepe Mujica. Teniendo en cuenta la situación de América Latina en los decenios de los sesentas y setentas, y su incidencia en el Uruguay, optó por hacer parte y liderar el grupo guerrillero urbano mejor organizado: Los Tupamaros. En su labor revolucionaria, sufrió, con su esposa, varios años de cárcel y torturas.
Pasado el tiempo, optó por la vía democrática, y fueron electos con su esposa, presidente y vicepresidenta de Uruguay (2010-2015). Su labor como gobernante se constituyó en un ejemplo de la eticidad y vocación de servicio público, especialmente, con los más pobres de sus compatriotas. Como presidente y Expresidente, se hicieron acreedores al reconocimiento y respeto de los gobernantes a nivel mundial y latinoamericano, hasta el fin de su existencia. En sus últimos días y como un testimonio maravilloso de sus valores, recomendó, encarecidamente a las juventudes, comprometerse con los ideales políticos democráticos, que justifiquen su futuro… Fue un presidente y estadista ejemplar, para los siglos XX y XXI.
Luis Carlos Galán. Comprometido en construir una alternativa política democrática, que facilitara innovar las costumbres políticas de los colombianos, Galán se dio a la tarea de fundar el Nuevo Liberalismo. Para el proceso político que debería elegir presidente en 1990, llegó a la convicción, informada por el proceso histórico colombiano, que, si quería ser electo presidente, debería buscar el apoyo pleno del Partido Liberal.
Del estudio de su plataforma económica, puede deducirse claramente, que Luis Carlos Galán era un socialdemócrata moderno y los presupuestos de su campaña económica fueron abiertamente traicionados por el señor expresidente Gaviria.
En los diálogos sostenidos con el Señor expresidente Turbay, acordó aceptar las reglas del juego del partido liberal colombiano y se presentaba claro para 1989, cuando fue asesinado, que era el candidato con mayor opción para acceder al primer cargo de la Nación. En su último reportaje con Pacheco, quedó explícito su gran respeto por el estudio de la historia, para acertar en la conducción política.
En la próxima columna continuaré con el tercer punto de las cualidades básicas.
(1) Obsérvese que esta tipología puede ser aplicada en distintas latitudes en el siglo XXI. Para efectos pedagógicos, se emplearán, especialmente, casos colombianos.
(2) En Colombia, especialmente a partir de los años 80, han hecho presencia en el proceso político democrático, un conjunto de mujeres como Carolina Barco, María Ángela Holguín, Clara López O., Noemí Sanín, Claudia López, María Susana Muhamad…, que han ejercido la política como arte de gobernar -unas con más éxito que otras- que indican la presencia positiva de la mujer en la vida política nacional.
(3) En la fecha, me acompaña una gran preocupación vinculada a las implicaciones que conducen a la desinformación política actualizada, de nuestra formación. Notemos que, sectores importantes de nuestra población, han convertido la política como arte y ciencia, en politiquería…; múltiples son las consecuencias que de allí se derivan.
(4) Las cualidades básicas, las actividades sustantivas, las orientaciones psico-sociales y las prácticas para la vida cotidiana de las que me ocuparé, se acompañan de ejemplos específicos de líderes políticos o estadistas, que las practicaron efectivamente en Colombia y países demócratas.
(5) Véase el texto: Virgilio Barco. El último liberal (2018). Leopoldo Villar B. Intermedio Editores. Nomos. Bogotá., pp. 162-185;234-307;358-64. Con este texto, podemos acercarnos apropiadamente, a concretar el testimonio de su vida integral.
(6) No debe olvidarse el papel fundamental desempeñado por el presidente Barco en este proceso.
(7) Para un conocimiento apropiado de la vida, obra y su Programa de Gobierno, véase el texto del autor: Luis Carlos Galán (2009). UPN. Compensar. Bogotá, pp. 77-92; 147-287; 437-441.