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Las siete virtudes de Séptima

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Hugo Sabogal
30 de noviembre de 2008 - 03:00 a. m.
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El nombre, los promotores, la construcción, el lugar, el equipo, el respeto por las tradiciones y las diferentes líneas para todos los gustos constituyen los puntos clave de esta joven bodega argentina.

Tanto como el líquido que vive y crece en una botella de vino, el consumidor contemporáneo comienza a reclamar otros vínculos emocionales, espirituales, ancestrales y hasta intelectuales para conectarse con las etiquetas de su predilección.

Cuando se trata de bodegas jóvenes, como la argentina Séptima (de diez años de vida), pareciera poco lo que puede decirse sobre su recorrido. Pero no es así. Por eso, en una amena conversación con el enólogo Rubén Calvo, director “artístico” de la casa, decidimos explorar las “siete” virtudes que hacen de Séptima una alternativa para no ignorar, especialmente ahora que ingresa al mercado colombiano de la mano de la firma importadora Marpico.

Y esto fue lo que encontramos.

Primera virtud: el nombre

Para la cultura occidental, el número siete ha tenido siempre una connotación cabalística, es decir, una especie de clave o verdad. Los días de la semana también son siete. Y el dígito siete cobija los pecados capitales y los colores del arco iris. Asimismo, el séptimo día fue elegido por el cristianismo para el descanso, mientras que para los promotores fue la séptima planta construida en su historia (hoy suman once bodegas, o sea, el siguiente número primo después de siete).

Segunda virtud: los promotores

Bodega Séptima es parte del grupo vitivinícola español Codorniú, reconocido mundialmente por sus cavas o espumantes. En el arte de hacer vinos, Codorniú ha acumulado más de 450 años de tradición. En 1999, la organización puso pie en Argentina, con una inversión de 18 millones de dólares en tierras, planta física y equipamiento de alta tecnología.

Tercera virtud: el lugar

Séptima se encuentra ubicada en el valle del Alto Agrelo, en Mendoza, a 1.050 metros sobre el nivel del mar. Un nuevo viñedo se localiza en el Valle de Uco, entre los 1.100 metros y 1.400 metros sobre el nivel del mar. Estas características son significativas, pues brindan una amplitud térmica capaz de potenciar aromas, sabores y extracción de color en las uvas (la amplitud térmica es la diferencia entre la máxima temperatura del día y la mínima de la noche).

Cuarta virtud: la construcción

Es una de las bodegas con mayor resonancia arquitectónica en América. Fue diseñada por el equipo integrado por Mario Yanzón y Eliana Bórmida, con la idea de imitar un antiguo templo huarpe e incaico, con descansos y escalinatas ceremoniales. El reto fue mayúsculo, pues hubo necesidad de traer cientos de toneladas de piedra de la cordillera de los Andes. Ante la dificultad de acomodar el material rústico con obreros criollos (en alturas de más de 14 metros), fue necesario importar mano de obra boliviana. Al final, se hicieron polvo 10 camiones y volquetas que transportaron el material desde la montaña. Séptima se ha convertido en un atractivo turístico obligado, con el restaurante María como eje principal.

Quinta virtud: el equipo

El cuerpo técnico, encabezado por Calvo, es nacional, pero reúne a algunos de los mejores profesionales de la zona. En menos de 10 años ha logrado cosechar numerosos reconocimientos en los principales concursos mundiales de vino, entre ellos la medalla de oro obtenida por el vino Séptima Malbec 2006 en el International Wine Challenge, realizado durante la Feria de Vinos de Londres.

Sexta virtud: el respeto por las tradiciones

El equipo técnico ha impuesto la preservación de técnicas ancestrales como someter al vino terminado a una rápida exposición al aire para suavizar aromas y sabores, y producir sensaciones más amables en boca. Por otra parte, y contrario a lo que recomiendan los textos de viticultura francesa, Calvo y su gente no someten las plantas a estrés hídrico porque las condiciones secas y desérticas argentinas secarían las vides. “Si no regamos con frecuencia, la muerte es segura”.

Séptima virtud: líneas para todos los gustos

La apuesta es llevar al mercado productos de calidad a precios asequibles. Séptima ofrece cuatro gamas: gama básica de bivarietales, gama reserva, gama Premium Séptima Día y gama Gran Reserva. Hacia el futuro, la idea es introducir una línea superior, o ícono, que podría terminar llamándose Séptimo Cielo o Séptimo Sueño.

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