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DIjo Fernández de Soto en entrevista con Yamid Amat que en la disputa con Nicaragua, Colombia podría incluso ampliar su jurisdicción marítima. Muy pocos prestaron atención a lo dicho por el ex Canciller y, entre ellos, no faltó quienes creyeron que se trataba de una frase propagandística, olvidando dos cosas: que Guillermo Fernández es un verdadero experto y que su seriedad en esta y otras materias ha sido proverbial.
Por todo ello dediqué algún tiempo a examinar la cuestión. Como se sabe, la Corte Internacional de Justicia desechó su competencia respecto de la soberanía sobre el Archipiélago de San Andrés, pero se declaró competente para dos cuestiones: la situación de Serrana, Roncador y Quitasueño y la delimitación marítima.
En cuanto al primer punto, la razón de ser de la decisión de la CIJ es que el Tratado Esguerra-Bárcenas no cobija dichos cayos porque estaban en disputa entre Estados Unidos y Colombia. Es posible prever un fallo favorable a Colombia por cuanto la cuestión con Estados Unidos ya ha sido zanjada.
La situación de la delimitación marítima es bastante interesante. El punto más occidental de la posesión colombiana es el más occidental de los Cayos de Albuquerque. Por otra parte, el punto más oriental de la posesión nicaragüense, en esas latitudes, es la más oriental de las Islas del Maíz. La distancia entre el cayo de Albuquerque más occidental y la Isla del Maíz más oriental es de 71 millas marinas aproximadamente. Como se observa al rompe, las zonas económicas exclusivas de ambos países (200 millas náuticas) se superponen. Se supone que en esa zona y en el suelo marino puede haber riqueza importante.
Ahora bien: si se alega que un cayo no genera jurisdicción, entonces el punto colombiano que hay que tomar es la propia Isla de San Andrés. De allí a la más oriental Isla del Maíz hay 74 millas marinas. (La distancia de la costa occidental de San Andrés a tierra firme nicaragüense es más: 89 millas náuticas).
En cuanto a distancias al meridiano 82, tenemos las siguientes medidas: el meridiano pasa a 16 millas marítimas de la costa occidental de la Isla de San Andrés. Y a sólo 9 del más occidental de los Cayos de Albuquerque. Mientras que del meridiano 82 a la más oriental de las Islas del Maíz hay 58 millas. O sea que a esa altura, la frontera marítima tendría que moverse hacia Nicaragua ampliando nuestras aguas territoriales, si se quiere fijar una línea media, la cual es una de las posibilidades en la decisión de la CIJ. Tendría razón Fernández.
Considero razonable que Colombia entre a examinar de manera directa con Nicaragua dichos escenarios (sin que ello implique negociación) para estudiar si hay espacio para una solución conjunta que evite las tensiones que sobrevendrán mientras la Corte se pronuncia en sentencia definitiva. En caso contrario, no valdría la pena desplegar demasiada actividad diplomática y más bien dedicar el esfuerzo de la Cancillería a proteger los intereses de Colombia dentro del litigio.
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Todos contentos. El Gobierno desbarató el show inicial de la liberación, Chávez y Piedad persistieron, hay esperanza para los demás secuestrados y las Farc se dieron su baño internacional. No olvidar sin embargo que en el fondo de todo, lo que hay es un secuestro que involucra a otros colombianos, no sólo los “canjeables”. Sin ceder en la condena a las Farc, el Gobierno debería liberar unilateralmente un grupo reducido de presos.
