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25 años sembrando frustraciones

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Indalecio Dangond B.
17 de enero de 2026 - 05:01 a. m.
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Han pasado 25 años entre escritorios, computadores y recorridos por las zonas agrícolas y ganaderas del país, acompañando a miles de productores en la difícil tarea de conseguir créditos para impulsar sus proyectos productivos.

No ha sido sencillo. El camino está lleno de obstáculos: una regulación excesiva diseñada por burócratas de la Comisión Nacional de Crédito Agropecuario, un sistema perverso de reporte en las centrales de riesgo, líneas de crédito de Finagro estandarizadas que desconocen la realidad del campo y la ausencia total de políticas públicas que permitan zonificar las áreas agrícolas, transferir conocimiento en buenas prácticas y fomentar el emprendimiento agroempresarial.

La verdad es incómoda: en 25 años no hemos hecho nada extraordinario. Seguimos cultivando las mismas 5,5 millones de hectáreas —apenas el 14 % de nuestra frontera agrícola— con ineficiencia y baja productividad. El único cultivo que ha crecido exponencialmente es la coca. El panorama es desolador:

  • Café: 830.000 hectáreas con un rendimiento mediocre de 18,7 sacos por hectárea, cuando deberíamos alcanzar 22.
  • Palma de aceite: 600.000 hectáreas, con rendimientos promedio de 14 toneladas frente a un potencial superior a 22, y con el 30 % de las plantaciones envejecidas. Este sector podría expandirse a un millón de hectáreas.
  • Maíz: 590.000 hectáreas incapaces de sustituir las siete millones de toneladas importadas anualmente desde Estados Unidos.
  • Arroz: 560.000 hectáreas con 4,8 toneladas por hectárea, lejos de las siete que exige la competitividad.
  • Caña de azúcar: confinada en Valle del Cauca, Cauca y Risaralda con las mismas 234.000 hectáreas y cayendo en productividad.

El resto —plátano, papa, cacao, frutales— sigue igual: estancamiento crónico.

¿Hasta cuándo vamos a tolerar esta mediocridad? Mientras el mundo avanza hacia la agricultura de precisión, nosotros seguimos atrapados en el pasado. Si no rompemos este círculo vicioso, el agro colombiano seguirá siendo un sector rezagado, incapaz de competir y de generar riqueza para el país.

Estamos al borde del colapso productivo. Mientras otros países avanzan hacia agricultura de precisión, nosotros seguimos sembrando pobreza. Si no actuamos ya, el agro colombiano será irrelevante en el comercio mundial y la seguridad alimentaria quedará en manos de las importaciones. El tiempo se agotó.

El próximo presidente no puede seguir administrando la pobreza rural. Necesitamos una política agropecuaria que apueste por productividad y tecnología, expansión de la frontera agrícola, financiamiento inclusivo, infraestructura y logística, educación y capacitación, sostenibilidad y adaptación climática, y una estrategia comercial que proteja al productor frente al dumping y la competencia desleal. El tiempo de los diagnósticos terminó: llegó la hora de sembrar resultados.

En el tintero: Mientras escribo esta columna, me entero de que el gobierno pidió la renuncia a la presidente de Finagro, no por los pésimos resultados en la democratización del crédito (sólo 12,8 % para pequeños productores), sino por denuncias internas de presuntas irregularidades, clientelismo y politización de la entidad. ¡Qué horror!

*Asesor y consultor en banca de fomento agropecuario.

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Dairon Rodriguez(1yxco)17 de enero de 2026 - 08:04 p. m.
Y entonces a donde fue a parar la plata de agro ingreso seguro.? No la usaron para sembrar ningun cultivo? La desviaron para financiar el paramilitarismo? Recuerden que del 2002 al 2020 mando el centro delincuencial.
Rafael Calixto Toncel Gaviria(19768)17 de enero de 2026 - 07:59 p. m.
Esas cifras son hiperproductivas para el campo colombiano azotado por el crimen, despojo, paramilitarismo y exclusión promovidos como políticas públicas del estado colombiano, en el que el silencio de algunos dirigentes gremiales y opinadores se constituyeron en cómplices
DIEGO ARMANDO CRUZ CORTES(25270)17 de enero de 2026 - 04:02 p. m.
Ahora mismo con el dolar en un nivel tan bajo se desestimula las exportaciones de flores, banano y de café, y nos vamos a ver inundados de arroz, y cereales importados que ingresarán a precios imposibles de competir. Falta iniciativa para impulsar externamenteproductos acordes a nuestra geografia, yuca, piña, frutas exoticas. El país se urbanizó y los gobiernos no fueron capaces de delinear una polltica agraria.
Mauricio Murcia(05056)17 de enero de 2026 - 03:49 p. m.
Pero pues si los subsidios se los llevaron los lafaurie y demás parranda de ladrones, pues así ni modo de progresar, ahí están los 25 años que dice usted dangond, el atraso al que Uribe sometió a Colombia no está escrito, en por lo menos 100 años atraso el país, en materia agropecuaria fue desastroso
Atenas (06773)17 de enero de 2026 - 01:44 p. m.
Indalecio, insistes c/enero en el mismo desastre: en el de la Cenicienta de la economía nuestra, el Sector rural, y ¡ juepucha como está de mal !No olvides q' siempre aquí igual lo ratifiqué dada mi doble condición de exdirectivo de banca y finanzas y como productor de alto nivel hasta q' me cansé y tiré la toalla xq' lo q' padecimos en los nefandos gbnos del tartufo Santos y el oligofrénico Petro no está escrito. Bien dices:"El único cultivo q' ha crecido exponencial/ es el de la coca".Atenas
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