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Altillanura: donde el próximo presidente debe poner el acelerador

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Indalecio Dangond B.
07 de marzo de 2026 - 05:02 a. m.
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Continuando con mi recorrido por la Altillanura, después de visitar diversos proyectos agroindustriales y conversar con empresarios, técnicos y trabajadores, confirmé algo que Colombia no puede seguir postergando: el próximo presidente de la República, sea quien sea, deberá asumir con total seriedad el desarrollo agrícola e industrial de esta región estratégica.

La producción de alimentos, la generación de empleo, la creación de riqueza y la seguridad alimentaria no son asuntos ideológicos ni debates burocráticos. Son responsabilidades constitucionales que trascienden cualquier color político. La Altillanura no necesita discursos; necesita decisiones. Y, sobre todo, liderazgo para convertir su enorme potencial en una realidad productiva que beneficie a todo el país. Tal como lo anuncié, presento hoy tres propuestas que, a mi juicio, pueden encender definitivamente el motor agrícola e industrial de la Altillanura.

El primer requisito es la infraestructura. El próximo gobierno debe garantizar un paquete de inversión multianual para terminar los 728 kilómetros del terraplén estructural que articula el eje Puerto Gaitán–Puerto Carreño, columna vertebral de la movilidad productiva de la región. Faltan por completar los tramos entre Puente Arimena (69 km), El Viento (62 km), Inspección San Teodoro (132 km), Inspección Santa Cecilia (150 km), Cruce Ruta 4015 (218 km), Caño Juripe y Puerto Carreño (97 km).

Este corredor no es una obra más: es la condición habilitante para reducir costos logísticos, atraer inversiones de escala, consolidar encadenamientos agroindustriales y garantizar la salida eficiente de la producción hacia mercados internos y externos. Sin esta vía estructural, cualquier apuesta por expandir la frontera agrícola —soya, maíz, caña, palma y ganadería en más de dos millones de hectáreas— seguirá siendo retórica sin posibilidad real de implementación.

El segundo compromiso ineludible del próximo presidente es garantizar seguridad jurídica para la propiedad y la inversión. Ningún proyecto agroindustrial de largo plazo despega sin reglas claras y estables. Por eso se requiere una reglamentación especial que excluya a la Orinoquia y a la Altillanura de las restricciones de área impuestas por la UAF, un marco que, aunque bien intencionado, resulta incompatible con la escala productiva que exige esta región. La solución es un modelo híbrido: concesiones o arrendamientos a 30 años de predios baldíos o de falsa tradición, con obligaciones verificables de inversión, inclusión productiva y alianzas con pequeños productores.

El tercer compromiso es un paquete integral de incentivos para la industrialización, la innovación y el financiamiento. La región necesita instituciones y ciencia. Instalar un Centro de Investigación y Transferencia Tecnológico en convenio con EMBRAPA (Brasil) sería un salto estructural. También se requiere impulsar con la industria cementera plantas de cal dolomita —clave para corregir la acidez del suelo— con capacidad para atender dos millones de toneladas anuales. En materia financiera, el Estado debe ofrecer garantías parciales a fondos internacionales y banca multilateral para bajar tasas de interés y crear un Fondo Parafiscal Agroindustrial, cuyo recaudo sea exclusivo para infraestructura, vivienda rural y tecnologías. Nada de burocracia gremial.

Y un punto final: este programa necesita un doliente en la Casa de Nariño. Sin liderazgo presidencial, la Altillanura seguirá aplazada. Con liderazgo, será el mayor proyecto de desarrollo territorial del siglo XXI.

Conoce más

 

Mario Giraldo(196)08 de marzo de 2026 - 12:23 a. m.
Los Sarmientos, Manuelitas y tantos otros se apoderaron de la altillanura con la esperanza de que fueran "tierras de engorde" algunos con cientos de miles de ha. Sin embargo, en un mundo donde se produce cada vez mas con menos tierra, unas tierras en la cola del mundo es mejor dejarlas en su uso natural: esteros y chigüiros. El proximo gobierno debe continuar la compra de tierras y devolverle al estado este recurso.
Atenas (06773)07 de marzo de 2026 - 03:03 p. m.
Ay, Indalecio, de suerte la esperanza no muere y de ello sos fiel cultor: el sector rural en Colombia hace el rol de papel higiénico en el alto gbno, pero empeoró en los nefandos gbnos de Juhampa Santos y en el del ojisapo q’ solo tiene ojitos puestos en cómo depreda las arcas pa hacerse a los recursos con los cuales tasar la conciencia de su jauría, tal como hizo con 11 vendidos opinadores de EE, en general desechables empleados públicos incompetentes como su jefe. Atenas
UJUD(9371)07 de marzo de 2026 - 01:27 p. m.
Proyecto propuesto hace rato por Sarmiento Angulo y otros, descubrió el agua tibia....
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