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Crédito agropecuario: Del fomento al obstáculo

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Indalecio Dangond B.
10 de enero de 2026 - 05:04 a. m.
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El pasado mes de diciembre, la Comisión Nacional de Crédito Agropecuario (CNCA) -máxima autoridad en la definición de la política crediticia para el sector rural- expidió las Resoluciones No. 10 y 13, que establecen el nuevo marco regulatorio del crédito de fomento agropecuario y rural y las metas para en el 2026.

Aunque el objetivo declarado del Gobierno es promover la inclusión financiera, la reciente normativa evidencia una contradicción estructural en el exceso regulatorio: 31 páginas y 29 artículos para solicitar un crédito. Este diseño normativo incrementará la complejidad operativa, elevará los costos de transacción y reducirá la eficiencia del sistema financiero rural, transformando la inclusión en un proceso altamente burocrático. En lugar de facilitar el acceso, corre el riesgo de convertirse en un obstáculo sistémico para la financiación oportuna del campo.

Por culpa de esta improvisación y sobrerregulación, más de 2 millones de productores del campo permanecen fuera del sistema financiero formal. De los 370 mil que lograron acceder a crédito en 2025, muchos enfrentaron dificultades en los tiempos de aprobación y desembolso con tasas efectivas anuales superiores al 22 %, condiciones que limitaron la competitividad y sostenibilidad de sus proyectos agropecuarios.

La Resolución introduce una segmentación normativa completamente irracional. En cualquier sistema financiero agropecuario del mundo, los sujetos de crédito son quienes producen, transforman o comercializan alimentos y materias primas. Sin embargo, esta regulación impone una categorización desarticulada y ajena a la lógica crediticia, incorporando criterios identitarios y sociales que nada tienen que ver con la evaluación del riesgo financiero. Incluir grupos como productores LGBTIQ+, comunidades étnicas, palenqueras, desmovilizados, víctimas, adultos mayores o cultivadores de coca que erradiquen voluntariamente sus cultivos, desconoce principios básicos de gestión de riesgo, como el scoring bancario, y evidencia una profunda falta de comprensión sobre la estructura del sistema financiero.

El crédito no se otorga por condición social, étnica o ideológica, sino por la solidez del proyecto productivo y la capacidad de pago del solicitante. Convertir el crédito en un instrumento de inclusión simbólica, en lugar de desarrollo económico, es un error que compromete la sostenibilidad del sistema.

Por otra parte, la distribución de los recursos presenta serias inconsistencias y desequilibrios: La meta global asciende a $48 billones, pero el 71 % se concentra en medianos y grandes productores, dejando apenas el 29 % para pequeños productores. Este último segmento, además, tiene asignada una meta de crecimiento del 107 % respecto a 2025, una proyección poco realista bajo el actual marco regulatorio.

Los gremios como Asobancaria y la Sociedad de Agricultores de Colombia deben asumir un rol más proactivo en la defensa de los intereses de más de tres millones de productores rurales. Es momento de adoptar posiciones firmes y liderar propuestas concretas: un sistema crediticio ágil, digital, con tasas competitivas y reglas claras, que transforme el crédito agropecuario en un verdadero motor de desarrollo, y no en el laberinto normativo que hoy frena el progreso del campo colombiano.

*Presidente de Open Loans, asesores en banca de fomento agropecuario.

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Mario Giraldo(196)Hace 2 horas
El Banco de la Republica y NO el gobierno define el costo del crédito en el país. Lleva 4 años con una política de tasas altas (>9.25%!!!) que enriquecen al sector financiero, crean inflación y hacen imposible cualquier política de fomento agropecuario. No solo se enriquecen con prestamos altos, sino que cobran comisión por manejar la plata y se quedan con los intereses!!!
Mario Giraldo(196)Hace 2 horas
El mayor regulador del crédito es el Banco de la Republica, encargado de definir las tasas a las que prestan. El mayor obstáculo es la corte constitucional que OBLIGAN al gobierno a prestar a tasas comerciales y a entregarle la plata a los bancos, los cuales cobran comisiones al gobierno y se quedan con los intereses. Cierto, urge una reforma para entregarle al gobierno el poder de definir tasas, plazos y montos sobre el crédito agropecuario.
Fernando(6ytmj)Hace 4 horas
Señor Dangond, usted no es de la familia bananera y palmera de la costa que recibió subsidios (por demás de manera ilegal) de Agro Ingreso Seguro? En ese momento no se le oyó ni leyó ninguna crítica a ese mecanismo. Es usted de los que piensa que los subsidios son buenos cuando se les entregan a los ricos porque se sustentan en el falso cuento de que generan empleo y malos cuando los reciben los pobres?
Helga66(40077)Hace 5 horas
Burocracia y normas para hacer populismo y decir que están haciendo algo por el campo. Pero lo material y concreto no se hace. Esto del acceso al crédito es un tema pero en dónde está la asesoría y capacitación, los bancos de semillas, el empaque y comercialización y un largo etc. El tema del campo es un discurso político en donde emiten y emiten normas y no se hace nada
angela gómez Suárez(622)Hace 5 horas
Dangond:"la resolución introduce una segmentación normativa completamente irracional":por dirigir los recursos a los campesinos ,a las etnias,a los indígenas,no a los políticos corruptos,que se presentaban como propietarios de peladeros y falsos proyectos agropecuarios y recibían créditos subsidiados por Finagro.Como asesor banca de fomento y exgerente de FINAGRO,debe estar enterado que de.cada 10 créditos otorgados por Finagro,nueve termina CASTIGADOS,y la mayoría sin abonar un solo peso,
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