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Cuando el agro pide industrialización

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Indalecio Dangond B.
21 de febrero de 2026 - 05:05 a. m.
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Hay verdades que incomodan, pero también despiertan. Una de ellas es esta: Colombia, país cafetero por excelencia, sigue exportando sacos, mientras países que no producen ni una sola cereza —Suiza y Alemania— lideran el negocio del café en el mundo. No porque cultiven, sino porque industrializan. Y ese es precisamente el punto que nos negamos a asumir: el valor no está en la finca… está en la fábrica.

Tomemos un dato que desnuda el problema. Un café preparado en mercados desarrollados se vende alrededor de 3 dólares. De ese valor, el productor colombiano recibe apenas entre el 2 % y el 4 %. El resto —entre el 96 % y el 98 %— se queda afuera: en el tostado, empaque, patentes de biotecnología, marcas que cuentan historias y construyen experiencia. Colombia produce el café; otros producen el valor.

Pero esta columna no es para lamentarse. Es para despertar. Estas dos realidades envían un mensaje que el país -y en especial la Federación Nacional de Cafeteros no puede seguir ignorando-, el negocio del café dejó de estar en el grano verde. Está en el conocimiento, la tecnología y la industria. Mientras Colombia sigue enfocada en exportar sacos, el mundo sofisticado del café se concentra en capturar valor. Hoy ya no competimos contra otros productores; competimos contra la imaginación y el músculo industrial de quienes transforman nuestro propio café como Starbucks o JDE Peet’s / Jacobs Douwe Egberts.

Por eso, la Federación debe asumir un liderazgo mucho más audaz. Colombia necesita, sin dilación: ingeniería genética para desarrollar variedades únicas a nivel mundial; plantas industriales modernas, no artesanales; marcas globales que conquisten mercados premium; estrategias de marketing que cuenten origen; cultura e identidad; plataformas de comercialización propias que eliminen intermediarios y productores accionistas, no simples proveedores de materia prima.

Cuando los caficultores se vuelven dueños de la industria, la ecuación cambia: cambia la dignidad, cambia el ingreso y cambia el futuro de las familias. Entonces, la pregunta es inevitable: ¿Por qué seguir exportando sacos cuando podemos exportar marcas? ¿Por qué resignarnos a ser solo el origen, si podemos ser también el destino? El mensaje es claro: industrialización ya.

Es un mensaje que aplica también para subsectores agrícolas como la palma de aceite, cacao, caña, arroz, maíz-soya, papa, plátano, etc. Quienes más inviertan en transformación, serán los que ocupen los mejores espacios en los mercados globales. El modelo es simple y probado: asociaciones donde los productores se conviertan en aliados estratégicos o accionistas de las empresas que transforman su materia prima. Sociedades anónimas abiertas, inscritas en bolsa, con gobierno corporativo sólido y un socio estratégico global que aporte conocimiento, eficiencia y visión.

Colombia está parada frente a una disyuntiva histórica: o seguimos vendiendo el pasado en sacos, o empezamos a vender el futuro en valor. El campo ya habló, los mercados ya hablaron y los números también: sin industria no hay progreso, sin transformación no hay competitividad, y sin audacia no hay destino. La pregunta no es si podemos industrializarnos; claro que podemos. La verdadera pregunta es si tendremos el coraje de asumir el salto que los países exitosos dieron hace décadas. El agro colombiano no está pidiendo favores: está exigiendo visión.

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Helga66(40077)21 de febrero de 2026 - 08:04 p. m.
En el café la Federación tiene las tiendas Juan Valdez. Pero tienen una gerente que quiere ir lento, abriendo 10 tiendas en Turquía. Tiene como 50 socios privados y se siente orgullosa de ello. Muy chiquita. La idea es que monte una planta industrial y abra 20 mil , si 20 mil, tiendas con franquicias, propias y socios privados. Pero piensan en pequeño
Jorge Paez(eprgl)21 de febrero de 2026 - 02:31 p. m.
Doctor Indalecio, la fábrica de café liofilizado Buendía cumplió 50 años y es de la federación, para su columna puede entrevistar al Doctor Bahamón y preguntarle a dónde se venden estos productos y porque no hay más fábricas de estas en Colombia, no son rentables ? Es difícil competir? Sería un buen ejercicio y estoy seguro que el Doctor Bahamón le acepta la entrevista. https://federaciondecafeteros.org/wp/listado-noticias/buencafe-50-anos-transformando-el-futuro/
Atenas (06773)21 de febrero de 2026 - 02:11 p. m.
Inda, dicho paisa célebre lo reafirma “Nosotros producimos la leche y otros se la toman”. En concepto macro lo tuyo encaja perfecta/ con la q’ expuso reciente/ Carlos G.Cano con lujo de detalles respecto de la necesidad de industrializarnos. Respecto del café ese es cuento viejo q’ no se corrigió cuando Federecafé era poderosa, hoy no somos más q’ asociación de productores bajo el yugo de la gerencia gral. y, ¡ah corbatas y burocracia q’ hay! Aún tengo predio. Atenas
Mauricio Murcia(05056)21 de febrero de 2026 - 01:53 p. m.
Se le olvidó mencionar un pequeñito detalle, que eso ha sido ocasionando por una clase dominante, que existe aquí y al otro lado del charco. Los países pobres producen materia prima, que es pagada muy mal, y los países ricos comercializan, industrializan el producto, obteniendo así las mayores ganancias, tan chévere no.
  • Helga66(40077)21 de febrero de 2026 - 08:06 p. m.
    Nadie no lo impide hacer. Hay que borrar esa absurda idea que otros no lo impiden. SOMOS NOSOTROS, nuestra gente, nuestros dirigentes.
fabio villalba(30155)21 de febrero de 2026 - 12:57 p. m.
Muy sencillo analisis de un tema complejo. Sobrediagnosticado, Juan valdez nació por esto y ahí va. Pero el acceso a los mercados y las capacidades logisisticas van mas allá del discurso., por algo los tostadores son los países mas ricos del mundo. Creo que tendría mas impacto replicar el exito café en otros productos que intentar volvernos Starbucks. China es un enigma que el que logre entender estará de primero.
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