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El poder real no votó el domingo

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Indalecio Dangond B.
14 de marzo de 2026 - 05:03 a. m.
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La jornada electoral dejó más preguntas que certezas. Como suele ocurrir en Colombia, los números hablaron más que los discursos. Y el primer dato es demoledor: solo votó la mitad del país. De 41 millones de ciudadanos habilitados, apenas 21 millones acudieron a las urnas. Ese vacío electoral no es anecdótico: define desde ya la contienda presidencial. La verdadera batalla no será entre campañas, sino por conquistar a esa enorme masa de abstencionistas que hoy no se siente interpelada por ninguna propuesta.

Las elecciones al Congreso también enviaron un mensaje contundente. Cada aspiración presidencial arranca con un “taxímetro” propio, construido por votos o por firmas. Algunas campañas exhiben bases iniciales robustas de tres o cuatro millones; otras muestran cimientos más modestos; y otras ni siquiera tienen una cifra consolidada. Algo, evidentemente, no cuadra entre la votación obtenida en ciertas consultas internas y la alcanzada por las listas al Congreso. Esa incoherencia terminará pasándole factura a quienes construyan alianzas sobre arenas movedizas. Pero más allá del tamaño, estas bases revelan algo esencial: la capacidad real de movilización, el insumo decisivo para la primera vuelta.

En el Senado surgió otro dato clave. Los partidos tradicionales y afines consolidaron un bloque de 55 curules, suficiente para definir la mayoría. No se configuró una hegemonía absoluta, pero sí un núcleo legislativo fuerte, con capacidad para orientar —o limitar— las grandes decisiones de Estado. La contienda presidencial no ha arrancado formalmente, pero el país ya lanzó un mensaje claro: no se ganan elecciones con discursos; se ganan con números. La vieja frase política vuelve a tener vigencia: quien pone Congreso, pone presidente.

Pero la conclusión más importante está por fuera de las matemáticas electorales. El abstencionismo será el gran elector de 2026. Y quien logre leer mejor las necesidades de esos 20 millones de colombianos —olvidados, saturados y desencantados— será quien llegue a la Casa de Nariño. Ese electorado no está en clubes sociales, ni en restaurantes de moda, ni en los barrios de estrato seis. Tampoco escucha a los líderes de opinión de las grandes cadenas, ni consume diarios nacionales, ni participa en debates digitales de élite.

Esa mayoría silenciosa vive en más de 700 municipios rurales y en los barrios populares de las ciudades. Son comunidades que habitan Facebook, Instagram, TikTok y las emisoras locales. Son los jóvenes que no pueden costear una carrera universitaria; los que se gradúan y no encuentran un empleo digno; los que consiguen un ingreso y ven cómo más del 50 % se les esfuma en impuestos. Son las familias que padecen servicios públicos cada vez más caros, una salud que no responde y una seguridad en deterioro constante.

Son 20 millones de colombianos cansados —mamados— de lo mismo: una clase política desconectada, una institucionalidad que no los ve y unos liderazgos que hablan pero no resuelven. Esa Colombia silenciosa ya no espera nada de los de siempre. Por eso, cuando aparece un outsider auténtico, como Abelardo de La Espriella, sin ataduras ni lastres, capaz de leer su rabia y su esperanza, cambia por completo el tablero. Ahí está el nuevo mapa del poder.

Twitter: @indadangond

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Duncan Darn(84992)Hace 8 minutos
¡Ah bestia! ¿Aberrado de la Espriella, sin lastres ni amarres? Jejeje. Es cierto que, al igual que el difunto Ingenebrio Robolfo, El Tgreso Narcoleguleyo Mediterráneo recibirá el apoyo de todo el uribestiario que votará por la futura quemada Paloca Violencia para tratar de recuperar su estatus, aunque todo el programa de gobierno que ha expuesto el símil petimetre bukeliano fue hablar mal de Petro. ..Será una final de película.
HECTOR FERNANDO CASTRO ALARCON(32901)Hace 9 minutos
Jámas leí algo tan descabellado, que un patan seudoaristocrata, representa a los mas necesitados y olvidados. Lo que dice Sr. Dangond es mas un grito de desesperación esperendo que este le permita cumplir su deseo.
Nadie Nada(7ip1w)Hace 15 minutos
Cállese viejo pedorro, tío de un vallenatero nefasto tenía que ser
Gines de Pasamonte(86371)Hace 20 minutos
1) Los números no mienten, Indalecio. Los seguidores de alias “matarife”, a campana herida están cantando victoria por los resultados obtenidos. ¡Pamplinas! Esos 3.036.222 votos que logró la paloma de uribe, es el conteo final del centro democrático en Colombia, con toda su maquinaria a pleno vapor, pero ojo, se logró en 123.000 mesas, lo que arroja un promedio de 22 votos por mesa. IVÁN CEPEDA CASTRO obtuvo más o menos la mitad de esa cantidad…,
Gines de Pasamonte(86371)Hace 20 minutos
2) En las votaciones de la consulta anteriores a estos sufragios del Congreso. Los obtuvo en 19.000 mesas, lo que arroja un promedio de 82 votos por mesa. ¿Entonces? ¡Ojo con eso! ¡Ojo con ese triunfalismo espurio y mal cimentado! IVAN CEPEDA CASTRO presidente. ¡No lo duden!
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