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Empalme

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Indalecio Dangond B.
27 de junio de 2026 - 05:05 a. m.
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En mi ejercicio profesional ligado al sector público he tenido la oportunidad de participar en tres empalmes de gobierno y debo decirlo sin rodeos: la experiencia ha sido siempre la misma. Lejos de constituir ejercicios serios de transparencia, los empalmes suelen convertirse en un ritual predecible donde la realidad se maquilla con cifras y narrativas convenientes. El gobierno saliente entrega informes con indicadores aparentemente exitosos y cuentas ordenadas. Todo luce perfecto… en el papel.

Pero basta con que el gobierno entrante rasque la superficie para que aparezca la verdad: metas incumplidas, ejecución inflada, proyectos estancados y una larga lista de problemas cuidadosamente escondidos bajo la alfombra. Más que procesos de rendición de cuentas, muchos empalmes son operaciones de maquillaje estadístico diseñadas para preservar reputaciones y diluir responsabilidades.

Esta vez me correspondió el honor de acompañar el empalme del sector agropecuario del gobierno entrante del presidente Abelardo de la Espriella. Y lo que hemos encontrado, tras un primer análisis de los temas misionales y de la ejecución presupuestal del gobierno saliente de Gustavo Petro, es profundamente preocupante: el agro colombiano está en sala de urgencias.

Comencemos por lo esencial. Durante el cuatrienio, el Ministerio de Agricultura dispuso de aproximadamente 22,6 billones de pesos. Sin embargo, el crecimiento promedio anual del PIB agropecuario apenas alcanzó un mediocre 2,9 %, muy lejos del potencial superior al 7 % que una inversión de ese calibre exigía. Aún más grave: la participación del sector en la economía nacional se estancó en un raquítico 6 %, cuando debió superar el 15 %. Nunca antes se había invertido tanto para obtener tan poco.

En materia de reforma agraria, la brecha entre discurso y realidad es escandalosa. Se prometieron tres millones de hectáreas, pero al cierre del gobierno apenas se han adquirido cerca de 461.000, menos del 15 % de la meta. Y ni siquiera eso está resuelto: más del 44 % no ha sido pagado en su totalidad. Peor aún, la Agencia Nacional de Tierras ha entregado cerca de 200.000 hectáreas sin títulos válidos, sin proyectos productivos, sin crédito y sin acompañamiento técnico.

La restitución de tierras no se queda atrás. Se infló el registro hasta 8,6 millones de hectáreas sin rigor probatorio. El resultado es devastador: apenas 424.000 hectáreas restituidas, un pobre 4,9 % de ejecución, miles de víctimas revictimizadas y una peligrosa bomba de inseguridad jurídica para quienes adquirieron tierras de buena fe.

El crédito agropecuario tampoco escapa a este panorama. Aunque el volumen creció 21,9 % en 2025, el sistema sigue excluyendo al pequeño productor. El crédito se expande, pero no se democratiza; crece en cifras, pero no transforma realidades. Se concentra en grandes actores, margina regiones y prioriza el corto plazo. Finagro no solo perdió liderazgo, también perdió el rumbo.

Finalmente, el deterioro institucional agrava aún más la situación. El ICA obstaculiza la operación del sector con retrasos en guías sanitarias y fallas en sistemas como SINIGÁN, generando pérdidas y desorden. Agrosavia, por su parte, enfrenta recortes de hasta 30 % y un debilitamiento que pone en riesgo la ciencia agropecuaria.

El empalme vuelve a desnudar una verdad incómoda: se gastó más que nunca, se prometió en exceso y se entregó muy poco. No basta con explicaciones; el país exige responsabilidades.

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Antoine(88872)06 de julio de 2026 - 02:06 p. m.
ya se dejan ver el cobre este grupo de explotadores, ladrones, con un vicepresidente electo que miente igual y da respuestas incoherentes. Además, que verguenza da el designado ministro de interior que siendo hijo de un político asesinado: luchador por la paz, derechos humanos, y contra los narcos, elogie a un estafador y amigo de mafiosos como lo es De La Espriella... Colombia irá en reverso lamentablemente!!!
Antoine(88872)06 de julio de 2026 - 02:03 p. m.
Concuerdo con el suscriptor de Contrapunto y los otros. Este señor, independientemente que sea godo, es un corrupto como los demás de la ultraderecha, quien recibió dinero por conseguirle un súper préstamo de millones al hijo de José Feliz Lafaurie y la Cabal. Y después despotrica del arduo trabajo del presidente Petro por ayudar a los pequeños productores y se queda callado que José Felix en una entrevista en la W. declarara que él fue el que hizo el prestámo... Antes del 7 de agosto 2026...
Contrapunteo (18670)05 de julio de 2026 - 01:33 p. m.
Este columnista es un godo troglodita y que miedo con lo que viene pues si fue capaz de entregarle al hijo de la Mula Cabal y de J.F Laforeau, que lleva el mismo nombre de su padre, un auxilio condonable para siembra de palma, haciendolo pasar por campesino pobre, es capaz de todo. Pobres los campesinos y Colombia con lo que le viene si lo nombran de ministro de Agricultura y como van las vainas es lo más seguro, lo que se llaman los Nunca, son los mismos mañosos de siempre. Firmes con la mafia.
Gonzo(45480)30 de junio de 2026 - 03:15 p. m.
Ni quiera ha iniciado el empalme y las cifras que presenta son un rencauche de columnas anteriores de él mismo, donde no presenta siquiera las fuentes ...Pero hay que madrugarle a la repartija burocrática...
rhurtado hurtado(27iyc)29 de junio de 2026 - 02:04 p. m.
Creo q se lee mal el artículo, no habla que se hizo el empalme, se explica que es UN PRIMER ANALISIS. Para ir a una mesa de empalme se deben tener cifras y eso es lo que el Sr Dangon cita. Por eso es que Colombia en las pruebas SABER esta de último.
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