12 Oct 2020 - 3:00 a. m.

Confianza inversionista

El esfuerzo que ha venido haciendo Procolombia, bajo la dirección de la barranquillera Flavia Santoro, para atraer más inversión extranjera a nuestro país en medio de esta difícil coyuntura que estamos atravesando es de mucho mérito.

Los que tuvimos la oportunidad de ver la participación del expresidente Bill Clinton en la instalación del Colombia Investment Summit 2020 pudimos darnos cuenta de la gran confianza que tienen los grandes líderes y empresarios del mundo en nuestro país.

Acierta el expresidente estadounidense al afirmar que “en Colombia tenemos las mejores tierras, los mejores climas, habilidades y conocimientos para producir proyectos de gran impacto en el sector agro”, con una posición geográfica envidiable que nos coloca en ventaja comparativa frente a otros países del mundo como socio estratégico para instalar grandes industriales que atiendan la demanda de alimentos y materias primas del mercado de Estados Unidos y Europa, con más de 850 millones de personas. Ubicación que nos permite, entre otras cosas, poner en menos de tres horas las frutas, el café y los filetes frescos de tilapia que se sirven en cualquier hotel o restaurante de la Florida.

Según las cifras de Procolombia, este año la inversión extranjera superó los 1.300 millones de dólares en nuestro país. Claramente, esto es fruto de las acertadas políticas del gobierno Duque en materia de manejo del marco fiscal, regulación y seguridad jurídica en la contratación pública, exenciones tributarias y zonas francas, culminación de los proyectos de infraestructura vial, fluvial, portuaria y aeroportuaria, impulso a la conectividad e infraestructura tecnológica y la expedición de normas del ordenamiento de la propiedad rural, entre otras.

Desde luego, aún tenemos muchos retos por delante y dificultades por resolver para triplicar estas cifras de inversión extranjera en el país y sobre todo en el sector agropecuario. Las zonas estratégicas para grandes desarrollos agrícolas, pecuarios y forestales, como la Orinoquia, Altillanura, Urabá, Catatumbo y los sures de Bolívar, Cesar, Magdalena y La Guajira, están requiriendo urgentemente un paquete de inversión pública en presas y canales de riego, vías de acceso y conectividad de cuarta generación para cautivar a más inversionistas.

Allá, afuera de nuestras ciudades capitales, hay 32 millones de hectáreas esperando ser explotadas para alimentar al mundo. ¿Qué están esperando? Si la violencia nos alejó del campo, la pandemia debe acercarnos al campo. Ya lo decía Mahatma Gandhi: “Cuando hay una tormenta, los pajaritos se esconden, pero las águilas vuelan más alto”.

En el tintero. Las ironías de la vida. 1) Mientras el presidente Duque instalaba la cumbre de inversión extranjera más importante del país, el senador Petro solicitaba al Parlamento Europeo suspender el acuerdo comercial entre Colombia y la Unión Europea. 2) Mientras empresarios del país comienzan a reactivar sus negocios por la reapertura del comercio, los indígenas preparan una minga para paralizar la economía del país. 3) Mientras la Fiscalía, la Procuraduría y la mayoría de los colombianos exigíamos la libertad del expresidente Álvaro Uribe, la JEP mantiene en el Congreso a los asesinos de Álvaro Gómez Hurtado. ¿Dónde están la fuerza pública y la justicia de este país?

* Consultor en acceso a crédito de fomento agropecuario.

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