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Próximas a concluir las temporadas europeas, llega el baile de los técnicos en el Viejo Continente. Y todo son rumores, producto de negociaciones fructíferas o erradas, con ilustres nombres a la cabeza.
El retiro de Ferguson y Heynckes, la salida por la puerta de atrás de Mourinho y Mancini, la llegada de Pellegrini, Benítez, Guardiola, Ancelloti a otros banquillos, son todo un festín para la prensa deportiva, los empresarios y la gente del fútbol que ve cómo se mueve el negocio.
Pero detrás de todo esto tienen que quedar una lección y unas preguntas, porque cuando a Europa le da gripa, en estos lados suena a bronquitis. Los dirigentes de allá son diferentes a los de por acá y miran proyectos, evalúan procesos o ¿simplemente buscan recambios por nombres y costos?
Por ejemplo, suena absolutamente lógico y coherente que el City haya contratado al chileno Pellegrini sabiendo que tiene futbolistas finos y de buen pie que pueden jugar muy bien a la pelota, dejando estela por su técnica y calidad. Mancini nunca pudo armar un colectivo interesante a la retina y tenía en sus filas a futbolistas de categoría como Nasri, Agüero, Silva, Toure. A Pellegrini le gusta ese fútbol y contará con herramientas mucho más adecuadas para triunfar de las que tenia en el Málaga.
Otro caso, el del Real Madrid. Anuncian a Ancelloti y el italiano juega al contragolpe, le gusta defenderse y manejar espacios como pretendía Mourinho. No se entiende que con artistas técnicamente muy bien dotados se regale la bola al contrario y se intente hacer un fútbol de velocidad y contragolpe cuando puede hacer posesión y manejo. La parroquia blanca terminó aburrida de ese fútbol pues quería otro tipo de juego, el que siempre tuvo la escuadra blanca, pero Florentino apuesta más a un “pacificador” del vestuario, un tipo que consiga la gestión colectiva, que a un líder en lo táctico. ¿Eso es un proyecto, significa un proceso o es tan sólo otra apuesta inmediatista?
En ese orden de ideas, muchos no entienden qué puede aportarle Guardiola al fútbol espectacular que muestra el Bayern. Claro, le pondrá sus condimentos personales, el menú será diferente, ¿pero será capaz de mejorar lo actual? Según Rummenigge, lo único que quieren es reconocimiento.
Lo visto, allá tampoco se fijan en planes y proyectos. Es tan sólo el día a día del baile.
