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Gran final

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Iván Mejía Álvarez
22 de diciembre de 2009 - 02:42 a. m.
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Medellín es un justo y meritorio campeón. Un dato estadístico comprueba las bondades del popular cuadro antioqueño: rendimiento del 74%, 18 victorias en el semestre, números impresionantes, de los más altos de la historia desde que se dan dos estrellas en el año.

Todo gran equipo arranca por un magnífico portero y el paraguayo Bobadilla fue un auténtico cerrojo durante el torneo, especialmente en las finales, cuando le dio varios puntos al elenco rojo con sus paradas. A pesar de su grosero error en la final del Atanasio, lo que hizo Aldo recuerda las grandes épocas de Julio Falcioni cuando le conseguía títulos al América con su impecable trabajo.

Después del arquero, un buen equipo se sustenta en un baluarte defensivo y el belicoso Vanegas fue solvente y sólido por arriba y por abajo. Para seguir aplicando lo que los analistas antiguos llamaban la “columna vertebral” es necesario un buen armador y aunque el puesto parece de Mosquera, el auténtico conductor es Restrepo, quien con trotecito cansino, cambia de frente, mete pelotazos profundos, hace jugar a los de arriba y es quien más habilita al goleador Jackson Martínez.

Por supuesto, la teoría de la columna vertebral la remata un auténtico artillero y Jackson es el jugador del momento en Colombia. Define por arriba, con la zurda, con la derecha, como dicen por ahí, es “entrompador” y liquida cuando tiene oportunidad.

Claro, los complementos son básicos y alrededor de los ya mencionados vienen esos muchachos que hacen el trabajo sucio, corren mucho, sudan la camiseta y aportan lo suyo como Leyton, Pardo, Ortiz, Cañas, Mosquera, Calle, Arias, Valoyes y Valencia.

Y por supuesto, con la conducción de Leonel Álvarez, el “Guardiola” criollo, severo, disciplinado, dúctil en lo táctico, aplicando en el campo las vivencias de maestros que lo fueron forjando. Algunos piensan que debería ser el próximo técnico nacional. Otros desearían verlo madurar un poco antes de enviarlo al crematorio que significa manejar la tricolor.

Felicitaciones al DIM, a toda su plantilla y a su hinchada, que celebra con merecimientos la quinta estrella. Y felicitaciones al Huila, gran rival, dignísimo segundo, gran partido el que jugó en el Atanasio, muy bien planificado, bien ejecutado. Ese equipo fue un gran finalista y desde el presidente, Jorge Perdomo, directivo del año en el fútbol colombiano, hasta el último de la plantilla hicieron un espectacular trabajo.

Fue una gran final con un gran campeón y un magnífico segundo que silenció durante muchos minutos el Atanasio.

Por motivo de vacaciones esta columna volverá en enero. Para nuestros lectores, feliz Navidad y feliz Año Nuevo.

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