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Santa Fe y Once Caldas están desbordados, salidos de cauce.
El uno, los blancos de Manizales, se dedicaron a ganar los partidos en condición de visitantes y aseguran un magnífico rédito de seis puntos ante Quindío y Nacional, al que le pasaron por encima como una avalancha. El otro, los rojos bogotanos, son los únicos que han logrado defender la casa con seis puntos.
En los dos equipos hay una condición que los une, que los ata como un cordón umbilical. Los jugadores saben que las penurias económicas de las instituciones los obligan a ganar para intentar conseguir el dinero que les adeudan. Las deudas son bien grandes y ellos conocen el compromiso dirigencial de cancelar hasta donde se pueda con los dineros provenientes de las finales. Por eso, por amor propio, por salvar el billete, hay que ganar.
Mientras Nacional está al día gracias al patrocinio de la OAL, pero es un fiasco en lo deportivo, equipo mal dirigido, mal planteado, mal ejecutado en la cancha, sus rivales Caldas y Quindío, que no ven un peso hace meses, juegan bien y ganan. Parecería ser que para que los equipos respondan adecuadamente habrá que recurrir en el futuro al no pago, una condición que no debería presentarse.
Once juega bien, hace buen fútbol en lo táctico y la parte estratégica. Terminó siendo compensado y con un buen volumen de juego ofensivo. La pareja Dayro-Uribe se complementa bien y los números de los últimos dos meses lo muestran como el mejor equipo en rendimiento promedio.
En Santa Fe hay dos caminos. El deportivo marcha bien, el equipo gana y hace respetar la casa, es el único que hasta ahora no ha cedido un punto de local, mientras que en la parte institucional el tema tiende a complicarse. El último número de la revista Semana es elocuente alrededor de los problemas que pueden llegar en cualquier momento a los rojos por la captura y entrega de sus bastiones financieros a la justicia de Estados Unidos. Santa Fe busca alternativas de fondo y sus dirigentes actuales, así como las personas nombradas por la asamblea de accionistas, están empeñados en demostrar que los ingresos de dineros provenientes del narcotráfico no comprometen a la institución y deben ser juzgadas solamente en su aspecto individual. El problema no es que ellos lo crean y traten de demostrarlo. El auténtico problema, como lo dice Semana, está en que la justicia de Estados Unidos lo acepte y no vaya a tomar medidas de fondo.
Santa Fe y Once corren en punta. Tolima y Quindío todavía se sienten con vida y tienen tres partidos para demostrar que hay futuro en los cuadrangulares y que la creciente roja bogotana y alba manizalita todavía no ha definido la final.
