Publicidad

Las finales

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Iván Mejía Álvarez
04 de mayo de 2010 - 03:19 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

La cifra estaba alrededor de los 32 puntos.

Ese era el número mágico que se presumía como base para calificar en las semifinales de este torneo. Error, los cuatro primeros van a estar por 33 puntos y un poco más. Ya no hay enfrentamientos directos, por lo que la cifra rebasará la prevista.

Los invitados parecen ser los mismos que durante el último año y medio hacen gala de los mejores números y la mayor regularidad. No resulta extraño ver a Medellín, Júnior y Tolima peleando el cupo. Son líderes en reclasificación y sus campañas están llenas de constancia.

Tras el fracaso de la Copa Santander, el Medellín ha encontrado un aliciente anímico en la búsqueda del segundo título consecutivo y lo está logrando, pese a que su artillería parece silenciada por la ausencia de Jackson, con los argumentos tácticos defensivos y el don de mando de Leonel. Es curioso, los que se empecinaron en Gómez como técnico nacional, los que defienden a capa y espada, no han dudado en defenestrar las condiciones de Álvarez para ser técnico en propiedad y sólo les sirve como segundo de a bordo. Qué curiosa forma de torcerle el pescuezo a la verdad para acomodarla a sus caprichos personales. Leonel sirve para técnico nacional, igual que en su momento sirvió Maturana sin una sola experiencia importante ni títulos a su haber. Para unos era válida la inexperiencia, para otros no. Y a eso lo llaman coherencia.

El de los números redondos es el Tolima. Calladito, trabajador, sin la gran prensa y discreto en su labor, pero efectivo en el rendimiento, el técnico Hernán Torres sigue conduciendo al vinotinto y oro a números magníficos. Su nómina es buena, pero no es la mejor, su trabajo en la cancha ofrece aristas tácticas muy interesantes, dándole oportunidad a jugadores nuevos como Campaz, Martínez, Monsalve, Arizala y Medina, manteniendo la regularidad de algunos jugadores mayores, pero rendidores. El senador llora y llora, pero sabe hacer las cosas y mantiene la vocación de servicio del elenco de Ibagué. Ni pensar en lo que sería el Tolima sin Camargo a bordo.

Júnior, Santa Fe y La Equidad están ahí, metidos en la pelea, esperando consolidar dos de ellos su presencia en las finales. Los de Bogotá rinden y tras los devaneos con el fútbol estético, el técnico ha vuelto a lo suyo: defensa cerrada y esperar un error rival para sumar puntos. Cuando le toca salir a proponer depende demasiado de Pérez. Tan sólo ahora, por física necesidad, González entendió que dejar en el banco a Seijas por sus malquerencias personales, sus rencillas particulares, es poco serio y profesional.

El Cali, padeciendo hambre y con la nevera llena. Gastando millonadas en "troncos" extranjeros cuando abajo tenía a Muriel, Lizarazo, Ortega y Cía. Método del directivo 'cometero' que llega a los clubes a llenarse los bolsillos, así se arruine la economía del club.

Así pintan las finales. Queda una idea para proponer al debate: es mucho mejor cuatro que ocho. Los equipos dirán que no, pensando en el dinero de finales, pero como fútbol espectáculo menos da más. Menos equipos mediocres, más fútbol competitivo.

Conoce más

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.