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La actitud de Hernán Darío Gómez, al alinear un jugador de 14 años durante un minuto y treinta segundos para cumplir con la norma del Sub 18, recuerda lo que hacían en sus mejores momentos los monjes tibetanos que se rociaban el cuerpo con gasolina y después se prendían fuego, incinerándose delante de la policía, el público y los funcionarios de la Embajada de Estados Unidos. Era su manera de llamar la atención.
Hubiera sido mucho más elegante, dicen algunos, si Gómez convocaba a una rueda de prensa y explicaba su radical discrepancia con una medida que entre los técnicos es ampliamente cuestionada. Hubiera sido más elegante, pero mucho menos práctica y hubiera tenido menos efectividad. Gracias a la actuación de Gómez, hoy se vuelve a debatir sobre la efectividad de la norma tal cual como está concebida y como se está ejecutando.
Que el follaje de las ramas no tape lo fundamental del tema: la norma Sub 18 no está sirviendo para nada. Cuál es, en síntesis, la gran diferencia entre alinear un chico de 14 años durante minuto y medio y ubicar en la cancha un joven de 18 años durante diez minutos, como han hecho otros técnicos. Ninguna, es la misma cosa, es el mismo tema, la misma inutilidad de una norma llena de buenas intenciones pero poco práctica.
Gómez optó por una fórmula efectista, para la galería, y lo ha conseguido en el fondo: llamar la atención de los medios y el público en general sobre el contenido reglamentario. Gómez siempre ha usado estos métodos, a él siempre le ha gustado el bailecito del “pirulino”, los besitos a la tribuna, las declaraciones altaneras y de guerra, él es así, o es que ahora van a intentar cambiarlo, convertirlo en soldado del imperio, las buenas maneras, en frayle de las buenas costumbres. No, loro viejo no aprende a hablar y Hernán Darío es genio y figura hasta la sepultura, pero es él, auténtico y propio, sin moldes diferentes y a la gente se le debe respetar el que sea leal con sus convicciones.
Así, pues, el debate no debe ser sobre la actitud de Gómez. Lo fundamental es analizar si la dirigencia debe cambiar la reglamentación, debe buscar otros caminos para conseguir una selección Sub 18 que tenga nivel para el Mundial 2011.
Particularmente me disgustó mucho más una declaración de Gómez contra los “negros grandotes del Pacífico que se apoderaron de las selecciones colombianas” porque es racista, excluyente y de un tono regionalista insoportable. Y pensar que los “negros, grandotes del Pacífico” son los que le vienen dando los goles y los puntos. Porque de que sirve trabajar tanto con los blanquitos del interior, si los goles los meten los Arrechea y los Nazarith, “negros grandotes del Pacífico”, ¿o no, Hernán Darío?
