Santa Fe y Cali no solo dejaron de ganar 550 mil dólares al no avanzar a la segunda fase de la Copa Libertadores, sino que también, en medio del fragor de la batalla deportiva, quedó destrozada la imagen institucional y comprometido el futuro.
Los rojos han dejado de ser un club deportivo, con visibles cabezas para la planeación y ejecución en lo administrativo y financiero, para convertirse en propiedad de un solo dirigente que públicamente expone que “yo soy el dueño de Santa Fe”, declaración llena de fanfarronería, arrogancia y que deja mal parada la institucionalidad del elenco rojo.
César Pastrana ha reducido las instancias deportivas, administrativas y financieras a un solo concepto y el club se mueve bajo los impulsos de sus caprichos y arrebatos. El técnico carece de elementos aglutinantes a su favor y el presidente no le ayuda, pues públicamente controvierte sus decisiones y todos saben que quien manda en la alineación y los planteos tácticos es el presidente, dejando a Gutiérrez simplemente como un mandadero.
Santa Fe tiene una nómina muy costosa, armada bajo el concepto de participar en dos torneos, donde los jugadores manifiestan permanentemente su inconformidad por la suplencia, por los cambios y porque la “rotación” no ha dado los resultados apetecidos. Desde el principio se sabia que si este equipo no pasaba la primera ronda de la Copa, la situación se pondría difícil en la parte económica. El impulso del dinero que entrega la Confederación terminó y ahora con las taquillas locales, con patrocinios y demás, la situación se pone apretada para que Pastrana pueda cumplir. Santa Fe tendrá que desmontar como mínimo un equipo para el próximo torneo, pues los números no dan para arrebatos de “gigantismo”.
La hinchada no olvida que Pastrana fue el presidente que volvió a llevar el club a una corona tras años y años de fracasos. Pero también la gente sabe que el poder obnubila y que el presidente ha terminado por creer que él es Santa Fe, que la historia lo recordará como Bernabéu al Madrid. Moratti al Inter o Berlusconi al Milan y no puede estar más equivocado. Santa Fe existe y seguirá existiendo con Pastrana o sin él. Que no se equivoque, la prepotencia es mala consejera.
Lo principal es recobrar el orden institucional. Que cada quien cumpla sus funciones y el presidente se dedique a recomponer la situación económica, que se ve a la distancia muy comprometida. Cuando las gente se cree imprescindible es cuando más sobra...