Domingo de fútbol. Campeones por doquier, en Europa y en América y semifinalistas en el torneo colombiano. Mucho para ver, mucho para comentar.
Formidable título del Barcelona en la liga ibérica más reñida de la historia. Es cierto que en otras oportunidades se ha definido hasta por gol diferencia, pero nunca dos equipos protagonizaron una cabalgata de puntos tan monumental como la que tuvieron los catalanes y su archienemigo blanco de Madrid. Alcanzar un rendimiento superior al 90% es una cifra increíble en un fútbol de altísima competición. El Barça tenía que ganar en casa y no perdonó. Fiel a su estilo, a pesar de la ausencia de Xavi, los blaugranas se engulleron al Valladolid y le aplicaron la dosis de cuatro que es su marca de fábrica. Fútbol, toque, personalidad, jerarquía, espectáculo, jugadorazos, un gran campeón con una vocación hacia su fútbol base que le brinda nuevos talentos en cada temporada. Un equipo construido en las inferiores que derrotó la faraónica inversión de 250 millones de euros hecha por Florentino Pérez en el Real Madrid. La cantera doblegó y humilló la chequera del magnate merengue que se fue en blanco en una temporada. Ahora su dilema es si mantiene a Pellegrini o vuelve y tira del aval bancario para intentar destronar al Barça.
Formidable título del Inter, guiado por Mourinho. Quinto scudetto consecutivo y hasta ahora doble victoria de Copa y Liga, pendientes de alcanzar el trébol el sábado en el Bernabeu.
Curioso título de un chico como Argentinos Juniors en el torneo argentino donde los grandes cada día son menos grandes y más cercanos al proletariado del fútbol. La decepcionante tarea de Boca y River no puede, empero, tapar los méritos del equipo de La Paternal.
En Colombia, Medellín luce tambaleante en las últimas jornadas. El anuncio del retiro de Leonel y la partida de su portero Bobadilla parecen menguar el presente del campeón. También al Tolima se le nota errático en la parte final. Júnior hizo lo que debía en su casa y clasificó. Curiosa declaración de Angustias Hernández poniéndose en plan de mártir: “Nadie creía en nosotros”. Con esa nómina, Júnior tenía que estar en la final.
Los cuatro mejores son los mismos que ocupan los primeros lugares en la reclasificación. Eso se llama regularidad y el hecho no es arrancar bien como el Real sino rematar bien como Equidad, una vez más el único representante bogotano a las finales luego del estrepitoso pero anunciado fracaso de Millos y el ridículo de Santa Fe donde urge un cambio de técnico. Por dentro es una “olla” y mantener al Amargo González como técnico sería una lamentable decisión. Claro, como González ha hecho de la felonía, la traición y el compadrazgo un arte, no tiene nada de extraño que ya haya contactado al ‘invisible’ para quedarse y lo logre.