Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
En esta época muchas personas hacen un balance del año y yo quisiera dar gracias por lo recibido. Existen muchas cosas en la vida que no nos gustan y otras que incluso nos incomodan, pero así es la vida, unas veces se gana otras se pierde, otras se empata, pero todas, absolutamente todas, traen una lección de vida que debemos tomar de la manera más positiva posible.
Muchos creen que el mundo está como loco con la invasión de Rusia a Ucrania, con el precio del petróleo muy elevado, el control del gas por parte de Rusia hacia el resto de Europa. Aquí en Colombia la gran mayoría estamos preocupados con la reforma tributaria, la inflación, las altas tasas de interés que nos afectarán directamente a todos los colombianos. Sí, tenemos diferentes cosas que nos preocupa, pero es como el asunto del vaso, ¿está medio lleno o medio vacío? Todo depende de la óptica con la cual se mire.
En Colombia el año pasado para unos fue esperanzador: muchos tienen un presidente que los representa; para otros fue muy malo y para otros es indiferente; lo realmente importante es que estamos vivos, que podemos actuar sobre lo que nos molesta, que podemos cambiar, es decir que es viable realizarnos y definir cómo queremos vivir y ser recordados. La vida no es necesariamente sólo buena o sólo mala, es una mezcla que debemos vivir de la mejor manera.
Se puede ahondar en las situaciones políticas, económicas o de otra índole, pero trataré el tema personal. En mi caso particular el principal asunto negativo es la soledad, la cual es difícil de manejar, pues el día a día me envuelve y no logro tener siempre ese balance tan necesario para enfrentar mejor la vida y los problemas que se presentan. Veo personas en el trabajo, en el gimnasio y no tan frecuentemente como quisiera en restaurantes donde comparto con algunos amigos. La tecnología es en parte responsable del aislamiento, pero esa es la vida en estos días y cada vez será más de ese modo.
Tengo la fortuna de tener cuatro hijos, tres no viven en Colombia y el mayor sí, a quien trato de ver todas las semanas, pero entiendo bien que tiene su vida y me alegra enormemente cuando puedo compartir tiempo con él. Con mis otros tres hijos la relación es diferente, pues es principalmente por WhatsApp y como estudian y tienen su vida el tiempo para compartir es limitado. Me alegra cantidades hablar con ellos, compartir mis experiencias y tratar de enfocarlos de manera positiva. Tengo la fortuna de tener cuatro hermanos a quienes veo con frecuencia y con quienes tengo una relación bien estrecha, están también mis papás y le doy gracias a Dios de tenerlos. Asimismo están los amigos, a quienes cada vez veo menos, pero son importantes para ese balance emocional que todos necesitamos.
A raíz de los acontecimientos globales de últimos años -especialmente la pandemia- muchos intentamos vivir el aquí y el ahora, lo cual no está mal siempre que se tenga un balance de las emociones y se sepa que cualquier momento la vida puede dar un giro de 180 grados. Lo importante es ser siempre agradecidos con la vida, pues no se sabe cuándo puede cambiar de manera negativa, lo cual no es óbice para vivir de fiesta. Como dice el refrán: “la mejor manera de olvidar las cosas malas de la vida es aprender a recordar las cosas buenas”.
