El guerrillero del ELN alias Gabino invitó a la gente a salir a la calle para respaldar al Gobierno que preside Petro y así reforzar las marchas que este último propone para apoyar la elección de la nueva fiscal por parte de la Corte Suprema de Justicia. Es claro que la gran mayoría de colombianos no está de acuerdo con el actual gobierno (la elección de alcaldes y gobernadores lo demostraron); ¿de qué le serviría entonces al Gobierno esa “ayuda” de Gabino? ¿No sería eso otro claro retroceso del Gobierno?
“El estallido social fue la cúspide, pero hay que seguir trabajando. Estamos de acuerdo con el Gobierno en que es necesario movilizar y organizar al pueblo en asuntos concretos de las reformas y necesidades inmediatas, pero con una proyección importante” dijo alias Gabino. Este mensaje fue visto en video por estudiantes de la Universidad Nacional, no tiene nada de académico, y sí de político. Para nadie es un secreto que en la Universidad Nacional este tipo de cosas se dan con más facilidad que en otras universidades del país. La gran diferencia está en que un gobierno elegido democráticamente que invita a marchar es raro pero aceptable; pero que lo haga un grupo insurgente en una universidad pública que pagamos todos los colombianos es otro cantar.
De otro lado, alias Pablo Beltrán, sobre el negocio ilícito del secuestro afirmó: “Nadie en el mundo paga impuestos a las buenas, lo detiene hasta que pague”. Él sabe que esa afirmación es falsa: en muchos países del mundo en los cuales los impuestos no se los roban y los invierten adecuadamente, los ciudadanos generalmente los pagan sabiendo que no es dinero botado, pues cubren entre otros educación, infraestructura y salud (en Canadá por ejemplo las autopistas no tienen peajes); y la salud, entre otras necesidades, es gratuita. Por otra parte, es un acto ilegal y él lo sabe.
Según Invamer, la impopularidad de Petro está en un alto 66 %; es decir, no cuenta con el margen suficiente para que acepte abiertamente el apoyo del ELN sin dañar la poca imagen positiva que tiene. Muy seguramente, y por debajo de cuerda, recibirá ese respaldo. Los ciudadanos lo sabrán y su gobernabilidad caerá aún más; ese parece ser su estilo, pues no diferencia entre lo que es ser un candidato y un presidente. Se le olvidó que ganó solamente con el 50,4 %, y que es el presidente del 100 % de los colombianos. Es decir, casi la mitad no votamos por él, entonces no puede ir contra la voluntad de millones de colombianos; o sí puede, pero claramente pierde más de la poca popularidad que aún le queda.
Es evidente que la inmensa mayoría de los colombianos no quieren más marchas del Gobierno, y mucho menos que las apoye el ELN. El Gobierno tiene que saber leer a los ciudadanos y dejar de creer en encuestas internas, en las cuales aparece como un buen gobernante. No estoy diciendo que quien elabora dichas encuestas, por tener un contrato con Presidencia, manipule las encuestas, pues tienen un prestigio de por medio; simplemente están mal hechas, lo cual hace pensar al Gobierno que cuenta con un gran soporte y no es así.
Dicen que la popularidad es para “gastarla”, sobre todo en los primeros años en los cuales por lo general se pasan reformas, pero como el que mucho abarca poco aprieta, este gobierno logró que le apoyaran por ahora grandes cosas como la Reforma Tributaria, el Plan Nacional de Desarrollo y la Reforma a la Salud en la Cámara de Representantes. Así las cosas, si el ELN apoya ese asunto, flaco favor le hace al gobierno, pues saben perfectamente que en las ciudades son muy pocos los que los estiman y sería otro retroceso político para el gobierno que cada día tiene menos margen de error.