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Expropiación

J. William Pearl

03 de mayo de 2022 - 12:01 a. m.

Colombia está en una campaña política presidencial cuyos resultados definirán el rumbo ideológico que tome el país. En estos momentos los candidatos hacen sus promesas de campaña y llamó mucho la atención que Gustavo Petro firmara en notaria que no expropiará. ¿Desde cuándo un candidato tiene que autenticar algo que no hará?

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Expropiar consiste en privar a una o varias personas de la titularidad de un bien o un derecho. Es decir, el expropiado no ofrece voluntariamente su propiedad o derecho, es el Estado quien la reclama unilateralmente.

En América Latina existen regímenes políticos que expropian, entre ellos Cuba, que aplica la Ley de reforma agraria. Fue así como en un comienzo se confiscaron todas las propiedades de más de 400 hectáreas de extensión y se entregó la tierra a numerosos campesinos. Solamente un 1,5% de los propietarios usufructuaban más del 46% del área. En la Venezuela de Hugo Chávez se implantó la Ley de Tierras en el 2001, la cual establece las bases del desarrollo rural integral y sustentable con la finalidad de incrementar la productividad de la tierra, además de la equidad y de la justa distribución de la misma”. Y ya se sabe cómo terminó Venezuela.

En Colombia existe un régimen de negociación directa y expropiación, contenida en la ley de expropiación; tanto en la Ley 89 de 1898 como en la Ley 388 de 1997, las cuales regulan el provecho de inmuebles y la expropiación judicial y administrativa; el gobierno por ejemplo puede expropiar un bien inmueble para hacer una carretera. En estos casos, el expropiado tiene derecho a una indemnización por la merma de bien confiscado, semejante al valor comercial del bien expropiado.

Es evidente que la legislación permite la expropiación y que esta se puede hacer, eso es normal, lo que no lo es, es el tufillo que queda sobre si la propuesta se formula por resentimiento u odio. Es claro que la derecha en este país controla inmensas porciones de tierra y además ha masacrado a personas de la izquierda de manera cobarde y vil en innumerables ocasiones, para luego quedarse con la tierra y comprarla a precios más bajos de lo que el mercado podría ofrecer. Es claro que la tierra no está bien distribuida, pero la manera de arreglar la situación no consiste en “castigar” de esa manera a los culpables. El modo correcto, es hacerlos pagar por todos los delitos cometidos. En ese asunto el candidato no debe enviar un mensaje de odio, sí de fuerza en la ley. Si aspira a gobernar a los colombianos, debe tener claro que todos sus ciudadanos tienen los mismos derechos y obligaciones. Si gana, será el presidente de todos, no solamente de quienes lo eligieron y eso no lo debe olvidar, en el caso de que resulte vencedor.

Cuando un candidato a la presidencia tiene que firmar en notaría una declaración afirmando que no expropiará, quiere decir esto, que necesita de alguien más para que se le crea. Lo cual es totalmente ridículo. Un candidato debería proyectar la credibilidad suficiente para no tener que llegar a algo tan extremo. No entiendo la razón de hacer esto, seguramente las encuestas dicen que ese es un grave problema, pero erró en la manera de comunicarlo. Es decir, sí, pero no así.

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