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“Inhumano” debe ser una palabra que le cuadra perfectamente a quien escribió y envió una carta, como director encargado de la UNGRD, diciendo que Colombia no necesitaba recibir rescatistas extranjeros después del terremoto.
El terremoto sucedió el 10 de agosto a las 7:34 a. m., hora en la que el actual Gobierno aún no había posesionado a una nueva persona a cargo de la UNGRD. No faltó quien me dijera que esa noticia sobre esa manera de actuar era falsa. Sabiendo que existen personas que mienten con tal de enlodar el buen nombre de alguien, investigué más a fondo. Buscando, encontré una publicación de La Silla Vacía que reafirmó que la noticia era cierta. Me di cuenta de que no estaba equivocado y que, lamentablemente, la noticia era completamente verídica. Se trata de Javier Pava, quien tristemente escribió esta carta; hizo parte de la Colombia Humana y es en ese momento cuando me pregunto: ¿cuál humana? ¿Cuántas vidas se hubieran podido salvar si Pava hubiera actuado pensando en la vida y no políticamente? La vida no tiene color político –para algunos, sí–, pero es evidente que en este caso concreto hubo una actuación que merece ser cuestionada. La cercanía de Pava con el expresidente Petro es clara. Lo realmente importante es entender si la motivación fue eminentemente política, como también qué daño causó esta decisión en términos de vidas humanas.
Es muy importante no dividir políticamente a Colombia en estos casos en los que la vida está de por medio. Este hecho puede parecer una anécdota, pero lamentablemente no es así. Es una situación ante la cual la mayoría de los colombianos se sienten afortunados(as): bien por haber sobrevivido, por haberlo vivido de cerca y estar con vida, o por haber tenido la fortuna de encontrarse lejos del epicentro. Frente a esta tragedia humana no se puede ser indiferente. O se puede, pero entonces se entiende qué tipo de persona se es.
Fue un evento relativamente corto, pero su recuperación es de muy largo aliento. Pasarán muchos años y los damnificados aún sentirán sus efectos. A pesar de todas las muertes y daños, es increíble la solidaridad del pueblo colombiano.
La razón de comenzar este artículo con este obstáculo es entender que, para algunos colombianos, importa más la política que la vida. Pero también es importante reconocer que la gran mayoría no actúa de manera egoísta cuando la vida está en juego y que su apoyo es incondicional. En política se puede actuar dentro de un espectro en el que la vida parece no ser lo más importante para algunos. Es trascendental comprender que una vida no es una estadística y que sus implicaciones son enormes para las familias que quedan detrás y para quienes quedaron vivos.
NOTA: Parece que algunos incendios forestales son causados intencionalmente.
