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Aun cuando estamos en temporada de vacaciones, no se debe perder de vista las elecciones presidenciales de este año. El tablero electoral parece seguir según los pronósticos, pero con la llegada de Paloma Valencia a la Gran Consulta por Colombia, esta podría tener cambios; además que el día de las consultas se vota también por el Congreso Nacional y la Cámara de Representantes, lo cual aumentará el número de votantes de la izquierda y la derecha.
En diciembre de 2001 Álvaro Uribe tenía solamente una intención de voto del 13 %, la cual creció al 39 % en enero del 2002. Los candidatos que van a las consultas tendrán mucha más exposición mediática que, por ejemplo, Fajardo o Abelardo, quienes optaron por no hacerlo. Los medios de comunicación les darán mucho más espacio a quienes van a las consultas por obvias razones. La Gran Consulta y la del Pacto Amplio tiene a diversos candidatos de diferentes tendencias políticas, lo que hace que muchos ciudadanos se sientan identificados y voten.
El gran interrogante de los votantes que se identifican con una postura más hacia la derecha consiste en qué pasará entre diciembre y enero, pues en temporada de vacaciones se tiene más tiempo y se piensa con más cabeza fría. Entre los candidatos de la consulta de la derecha están: David Luna, Juan Manuel Galán, Juan Daniel Oviedo, Vicky Dávila, Aníbal Gaviria; Mauricio Cárdenas y ahora Paloma Valencia. Faltan por confirmar Juan Carlos Pinzón y Daniel Palacios. Estos candidatos solos tienen muy poca intención de voto (no están incluidos los últimos tres), pero sumandos son un 8,3 % según Invamer Gallup.
Por otro lado, se disputa la consulta interna del Pacto Amplio, en la cual participarán Iván Cepeda, Roy Barreras y Camilo Romero. Esta escogerá un candidato único, quien irá a la elección por la Presidencia. Todo parece indicar que Cepeda saldrá triunfante, pero a hoy no existe ninguna encuesta que dé un ganador posible en ese sector político. Al igual que la Gran Consulta de la derecha, no se puede sumar la intención de voto de los diferentes candidatos y no existe un numero como si lo tienen que con sus rivales políticos.
Fajardo y Abelardo deben estar algo preocupados por no pertenecer a un grupo que aglutine diferentes vertientes; ambos dicen que no buscarán otros aliados. Eso puede ser un gran error, especialmente ahora que el país está tan convulsionado. Fajardo fue claro y no participará en consulta alguna, construyendo su proyecto político como una candidatura independiente. En cuanto a un pacto con Abelardo, afirma que tiene incompatibilidades profundas en cuanto a sus valores y posturas. Por su lado, Abelardo se presenta como un outsider de la política tradicional y está haciendo una muy buena campaña independiente. Algunos de los candidatos que fueron outsiders y que han ganado la contienda mayor son: Volodimir Zelenski, Alberto Fujimori, Nayib Bukele o Emmanuel Macron, para solamente mencionar algunos.
La división entre izquierda y derecha es muy marcada, pero lo óptimo para Colombia es que gane un candidato que no vea en sus rivales a un enemigo político; el ideal sería elegir a una persona que gobernara con sus postulados, pero tuviera en cuenta a la contraparte. Si lo que se busca es la tranquilidad económica, política y jurídica principalmente, es indispensable saber que las ideas del otro también son trascendentes en el desarrollo de una sociedad; de lo contrario, es muy poco lo que se avanzará solamente con un porcentaje de la población. Este gobierno lamentablemente actúa así y se olvida de quienes votaron por un candidato de otra corriente política; estos también son colombianos.
