De la campaña presidencial mencionaré solamente a dos perdedores de la elección: uno es político y el otro periodista.
El principal, naturalmente, es Cepeda. No es necesario decir mucho más, pues demostró ser una persona sobre la cual se puede influir con facilidad. Pasó de aceptar la derrota y -tras una sola reunión con Petro- a promover la desobediencia civil, además planteó tres condiciones (algo verdaderamente sorprendente para un perdedor) una de ellas fue la no extradición de Gustavo Petro. ¿Cómo puede saber si cometió o no algún delito que amerite una extradición? No es que esté loco; simplemente no quiere entender la realidad. Un verdadero líder no recibe órdenes de nadie: las da. Es evidente que Cepeda tiene un jefe y le obedece sin cuestionamientos. Así las cosas, no parece muy viable una futura candidatura a la Presidencia.
Por otro lado, están las columnas periodísticas, cuyo propósito es analizar un contexto e interpretarlo para ofrecer al lector una visión de los hechos. Un periodista puede tener una opinión sobre una persona o un asunto en particular, pero para no perder credibilidad, es necesario intentar mantener cierto equilibrio (algunos no piensan como yo) y evitar que el lector perciba un sesgo. Existen además los militantes ideológicos. Coronell es, sin duda, mucho más un activista que un periodista. Su animadversión hacia Álvaro Uribe lo ha llevado a escribir múltiples columnas sobre él. Un columnista no debe ensañarse con un solo tema o persona, debe ofrecer a sus lectores distintos enfoques y perspectivas. Ese tipo de fijación no habla bien del columnista. Por el contrario, deja una impresión muy negativa. Si un periodista no tiene más que ofrecer que un mismo tema en sus columnas, puede ser porque su visión es limitada o porque simplemente ha agotado su capacidad para abordar diferentes temas. Mucho me temo que de ahora en adelante tendrá en la mira a Abelardo de la Espriella.
Cuando un periodista se convierte en activista, pierde credibilidad, pues termina reducido a un único tema y solo los fanáticos lo leen. En un programa afirmó: «Entre un zapato y Abelardo de la Espriella, voto por el zapato». Es decir, todo indica que sus columnas contra De la Espriella continuarán. La gran pregunta es: ¿jubilará a Uribe para concentrarse ahora en De la Espriella? ¿los mezclará?
Sin embargo, quienes no ganaron deben entender que aquellos que votaron por el perdedor también terminan cansándose. La gente del común quiere desconectarse de los activistas, cuya realidad es muy distinta de la que vive el colombiano promedio en su día a día. Al final, lo que preocupa a la mayoría no es lo que piense un perdedor o un periodista, sino los problemas cotidianos que afectan su vida diaria.
Nota: En el discurso del 20 de julio, Petro afirmó: “Ya somos productores y exportadores de carros eléctricos y antes no exportábamos ni una bicicleta” es increíble su enorme capacidad de mentir y de muchos ingenuos que le creen.