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En días pasados circuló por las redes sociales un video de Gustavo Petro en Girardot en el cual aparecía bastante alicorado. Tomar no siempre es malo, muchas personas lo hacen, algunos más frecuentemente que otros. Lo realmente importante en este caso, es la razón por la cual ninguna persona de su equipo le impidió presentarse en ese estado y viene una pregunta muy importante. ¿Le tienen miedo?
Según la definición, el miedo es la sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario. Este se caracteriza por cuanto la persona teme ser juzgada o ridiculizada, le produce temor tanto la humillación como las consecuencias que acarrea. Un aspecto importante es que la persona se siente evaluada, lo cual puede generar ansiedad, que se presenta generalmente cuando se exhibe de forma amenazante la posibilidad de ser valorado.
Lo que sucedió en días pasados en Girardot muestra claramente que no había ninguna persona que tuviera la tranquilidad de afrontar el asunto y evitarle a Petro un bullicio que no necesitaba en estos momentos. Está buscando ser percibido como un líder abierto y opinar frente a los diferentes grupos de la sociedad. Aún cuando muchos colombianos beben con frecuencia, la idea de que una persona que busca liderar a los colombianos se exceda de esa manera es perjudicial. A Petro nunca se le había visto en ese estado y claro, sus malquerientes aprovecharon esa oportunidad de verlo salir a hablar con tragos frente a algunos seguidores y lo más transcendental, frente a las cámaras que lo filmaban.
Es evidente que Petro no fue el único político en estar pasado de tragos, pues algunos lo han hecho antes: es el caso de Eduardo Merlano y Carlos Enrique Martínez, célebres por cuanto los detuvo separadamente la policía y no querían hacerse la prueba de alcoholemia, Juan Carlos Velandia quien apareció tirado frente a una iglesia, Emiliano Larrota quien se mostró ebrio y sin camisa, Armando Benedetti quien apareció en una sesión del congreso tomando, Víctor Ramírez que causó tres heridos o Juber Castellanos y Jorge Eliecer Cortez concejales de Villa de Leyva quienes fueron vistos dentro de la corporación con licor en sus manos. Claro, el caso toca a varios políticos, la gran diferencia es que ninguno de ellos aspira a ser el presidente de los colombianos.
En su vida privada, Petro puede hacer lo que quiera siempre y cuando no afecte su gestión, pero en su vida pública no lo debe hacer, ya que dejó de ser privada y pasó a ser pública hace muchos años cuando decidió ser político. El optó por intentar ser presidente y debe entender que como candidato ese tipo de actitudes son muy mal vistas, tanto por sus votantes como por el resto de colombianos.
El candidato tiene que revisar su equipo, pues para nada es saludable que una persona que ambiciona gobernar a todos los colombianos, le tengan miedo los individuos que lo rodean, pues si llegase a ganar en las elecciones, nadie le diría, Gustavo estás equivocado, lo que resultaría muy peligroso para la una democracia y naturalmente para Colombia. Se tiene el caso de Carlos Lleras, quien asumió la presidencia y no consumió licor durante esos cuatro años. Petro en campaña debe abstenerse de hacerlo, ya que por diferentes excusas que dé, nadie le creé que solamente se tomó un trago.
