En la implementación entre las antiguas Farc y el Gobierno no se está avanzando lo suficiente, lo que afecta a Colombia y retrasa la evolución política. Para poner fin a esto, se requiere establecer una negociación que implique avanzar. ¿Se podrá?
Timochenko dijo, en una entrevista con el diario El Tiempo, que el dinero fruto del secuestro y otros crímenes lo pensaban entregar. También dijo que esto no pasó por culpa de la revista Semana, que publicó su lista de bienes y resultó en que “algunos disidentes y otros actores” saquearon las caletas. Además, la entrega de menores fue un incumplimiento terrible, pues solamente entregaron a 13 niños. De los 25 kilos de joyas y 440 kilos de lingotes de oro que prometieron, únicamente han entregado 2,5 kg de joyas y 242,4 kg de oro. Se comprometieron a entregar 24.456 semovientes y solamente han entregado 229. En cuanto a bienes inmuebles, se comprometieron a entregar 722 y únicamente han entregado ocho, de los cuales siete están ubicados en terrenos baldíos.
Después de que perdió el Sí en el plebiscito propuesto por Santos, el error garrafal de los ganadores (la oposición) consistió en sentarse a negociar con el Gobierno. Ya habían vencido, por lo cual no era necesario negociar nada, pero lo hicieron y en eso se equivocaron totalmente.
El pasado jueves 11, el padre Francisco de Roux dictó en Facebook la conferencia “La verdad y la paz en la actual crisis de asesinatos a líderes y lideresas”. Este artículo no podría mencionar los asesinatos como parte del actuar del gobierno, pues no tiene prueba alguna para aseverarlo. Lo que sí se puede decir es que son líderes incómodos para los actores regionales, que tienen influencia en algunas zonas.
Uno de los objetivos principales de la insurgencia de las Farc era mejorar la vida de los colombianos del sector agrario. El acuerdo exige una educación “universal” en las zonas rurales, con acceso a educación preescolar y secundaria, además del acceso garantizado al agua potable y subsidios para implementar programas de desarrollo en los territorios que eran controlados por los rebeldes. La infraestructura aún no llega, el desarrollo por ende está muy demorado. La educación tampoco llega y naturalmente muchos campesinos regresaron a sembrar coca.
La reforma política incluía la creación de 16 circunscripciones especiales de paz, con el fin de que las zonas mayormente afectadas por el conflicto tuvieran representación política. Pero el gobierno Duque pensó que esas curules tenían nombre propio, es decir, que serían de las Farc. El proyecto de ley para crearlas fue “aprobado” por 50 votos y no los 51 que necesitaban. Un asunto bien complejo jurídica y políticamente, que hoy va ganando el Gobierno, pues aún no se resuelve definitivamente.
Tanto las antiguas Farc como el Gobierno están halando la cuerda para su lado y pareciera que muy poco les importa el país. Ambas partes tienen que renunciar a algunas de las pretensiones que aspiran a ganar, para así lograr que Colombia deje de mirar hacia la izquierda o la derecha y se enfoque en mirar hacia adelante. Para que esto termine, las dos partes tienen que renunciar a pretender ganar, de lo contrario quienes perderemos seremos los colombianos. Como están las cosas, el próximo presidente será de centro e independiente.