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Tierra

J. William Pearl

06 de septiembre de 2022 - 12:01 a. m.

En el punto nueve del discurso de Petro el día de su posesión, ya como presidente, dijo que impulsaría el campo colombiano; sobre este punto se debe decir que la intención es muy buena, pero tiene algunos problemas por resolver. Las leyes sobre la materia redundarán en el aumento del número de campesinos que serán dueños de los predios. Los futuros dueños de esas tierras no necesariamente estarían accediendo a terrenos que cuenten con la infraestructura óptima que permita sacar al mercado los productos cultivados. ¿Este gobierno construirá las vías de acceso para que los nuevos dueños puedan sacar sus productos al mercado? Este solamente es uno de los diferentes problemas a los que se verán abocados los nuevos dueños.

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En Guatemala, los programas concernientes con la tierra emergieron con impulso en los acuerdos de paz de 1996; se entregaron 720.000 hectáreas rurales y 67.000 parcelas urbanas “28.750 de ellas recibieron títulos de dominio inscritos y el 40 % pertenecía a jefes de hogar”. Honduras en 2001 demostró la factibilidad financiera de una reforma agraria comunitaria con financiamiento privado. Al finalizar el programa 990 familias pudieron obtener 2.400 hectáreas, un alto 97 % de los agricultores había pagado los préstamos que habían solicitado. En Brasil en el año 2.000, más de 55.000 familias campesinas tuvieron acceso a cerca de 1,2 millones de hectáreas. Es importante mencionar que el BID ayuda a muchas mujeres, tal fue el caso de Nicaragua, Etiopía y Honduras.

Si el nuevo gobierno, no llega a estas regiones con la empresa privada y únicamente llega con el estado, se vivirá un fracaso, pues al no llevarla, los únicos recursos disponibles serían los públicos y lo más probable es que estos se pierdan, pues si no existe la presencia de empresa privada, la que si tiene doliente, sería nulo el desarrollo y por ende el progreso que tan fuertemente pretende cambiar el gobierno.

Otra gran dificultad que tendrán los nuevos propietarios es el acceso al crédito, pues muchos no logran llenar los requisitos mínimos para poder comprar semillas buenas, de buen precio y calidad, además de otros insumos básicos. Muchos de ellos no tienen cuenta ni vinculación bancaria. Otros requieren saber como se hace dinero para crecer en el mercado interno y así después y con más experiencia, poder exportar. El otro inconveniente es vender a precios competitivos para no estar por fuera del mercado y así competir con los precios internacionales. Para esto último se necesita maquinaria de última generación y volumen. Si precio del dólar aumenta los afectará directamente en la compra de insumos.

Contar con vías de acceso para los nuevos poseedores de tierra es fundamental. Producir y no poder sacar el producto es costoso tanto económica como políticamente. Si esas tierras no cuentan con las vías terciarias adecuadas es imperativo que el nuevo gobierno las construya, lo que toma un tiempo, por tal motivo el gobierno tiene que contar con ese factor. Son diferentes las variables a las que se enfrenta el nuevo gobierno en este asunto y ojalá pueda lograr el propósito de entregar tierras adecuadas para cumplir su propósito.

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