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En la rebelión del grupo privado Wagner (el cual Rusia contrató para pelear en conjunto con el ejército ruso contra Ucrania), estos emprendieron camino hacia Moscú, liderados por Yevgueni Prigozhin, llegaron a la ciudad de Lípetsk distante solo a unos 300 kilómetros de Moscú. Se llevó a cabo una negociación y el grupo regresó a Ucrania. Prigozhin se fue a Bielorrusia. Ante este fracaso, ¿se caerá Putin del poder?
El grupo Wagner, se dice, fue creado en el año 2013 por Dmitry Valeryevich (aunque no se sabe a ciencia cierta). Es una empresa y una tropa paramilitar que pelea en lugares en donde Rusia no quiere dar la cara de frente. Entre los conflictos en donde ha estado involucrado están Siria, Libia, África Central, Mali, Mozambique, Venezuela y, naturalmente, Ucrania, entre otros. Este grupo paramilitar fue creciendo poco a poco y hoy en día es realmente poderoso. Se estima que a ese grupo le pagaron entre mayo de 2022 y mayo de 2023 cerca de mil millones de dólares, según afirmó Putin en una reunión con militares.
Los hechos que llevaron a esto fueron varios, pero se especula que el ejército Ruso quería la gloria solo para ellos y no compartirla con el grupo Wagner, por eso se cree que fueron ellos (los rusos) quienes bombardearon al grupo Wagner casi en la frontera con Ucrania. Wagner acusa al ministro de Defensa ruso, Serguéi ShoigÚ, de estar detrás del ataque, el cual muchos otros militares rusos apoyaban. La idea de tener un ejército privado consistía en que Rusia no apareciera para nada en algunos conflictos, pero cuando se les pone a “competir” en el mismo conflicto, puede terminar muy mal y así fue. Prigozhin tuvo que negociar e irse a Bielorrusia, Shoigú muy seguramente saldrá del gabinete y Putin perdió lo más delicado: su poder frente a sus ciudadanos, frente a su ejército, frente a sus aliados y al resto del mundo.
La cultura rusa de los zares duró desde 1853 a 1917, pero solamente hasta 1991 tuvo un presidente, Boris Yeltsin, quien reemplazó a Mijaíl Gorbachov. Es decir la incipiente democracia es aún muy joven (Putin parece más un zar que un presidente), actúa como si gobernara en una dictadura y aparentemente le funciona. Claro, hoy en día los rusos ven las noticias del mundo en tiempo real y las nuevas generaciones perciben el mundo de manera diferente, lo que hace pensar que podrían cambiar la manera de ser gobernados.
Todo esto me pone a pensar si Putin perderá el poder en las elecciones que tendrán lugar el 17 de marzo de 2024, pues aún no puede ganar la guerra, dentro de las fuerzas armadas se debe percibir a un líder débil, algunos políticos no lo verán tan fuerte como antes y los ciudadanos deben percibir en él una gran debilidad. Es posible que no se caiga, pero para ser reelecto tendrá que hacer un gran esfuerzo.
