Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta política.

Luces y contenidos

Javier Ortiz Cassiani

11 de octubre de 2023 - 09:05 p. m.

En abril de 1969, cuando la escritora Natalia Ginzburg leyó Cien años de soledad, corrió a dedicarle una nota en su espacio del periódico italiano La Stampa. “Desde hacía tiempo no leía nada que me impresionara tan profundamente”, dijo Ginzburg al comienzo de su texto y continuó hablando maravillas de la novela de García Márquez, mientras trataba de ir a contrapelo —por lo menos en ese punto específico— de unos tiempos en los que la gente quería grafitear la fachada de todo lo que medianamente pareciera estructura, dogma, tradición. Ginzburg completó su idea: “Si es verdad, como dicen, que la novela está muerta o a punto de morir, saludemos entonces a las últimas novelas que han venido a alegrar la Tierra”.

Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO

¿Ya tienes una cuenta? Inicia sesión para continuar

PUBLICIDAD

Hace unos días Dua Lipa, cantante, compositora, modelo y actriz británica-albanesa, leyó Cien años de soledad y corrió a dedicarle una nota en sus redes sociales. “Esta increíble novela me hechizó”, dijo la artista en la primera línea del párrafo que dedicó a la obra, para seguir metida en los elogios transitando los lugares comunes de las referencias a la enmarañada genealogía Buendía y la confusión entre tanto Aureliano y José Arcadio. Dua Lipa remató: “En el camino, me encontré reflexionando sobre el amor y la guerra, los lazos familiares, las consecuencias de la modernidad y, por supuesto, los múltiples significados de la soledad. Es irresistible”.

De inmediato, todos los medios nacionales —incluyendo las redes sociales de la fundación que oficia de arcana de la memoria de Gabo en Colombia— replicaron las palabras de la celebridad como una manera —otra— de alabar al tan alabado genio. Yo apenas me enteraba de quién era Dua Lipa. No es que yo sea la medida. Supe quién era Karol G cuando circuló un video en el que se cae aparatosamente en un escenario, porque en medio del morbo inconfesable que nos producen los videos de caídas alguien tuvo a bien decirme que se trataba de una cantante reconocida; tampoco sé distinguir entre Maluma y J Balvin, pero es indudable que en los últimos tiempos la legitimidad e importancia de ciertos procesos —inclusos algunos ya canónicos como García Márquez y Cien años de soledad— solo tienen sentido en la medida en que son reconocidos o mencionados por ciertos personajes mediáticos asociados al mundo del espectáculo y el entretenimiento.

Read more!

Es en esa lógica que la película Barbie se convierte en un símbolo poderoso para el discurso y las acciones por la equidad de género y que, mientras reditúa a través de sus canciones por un despecho amoroso, Shakira se construye como referente del feminismo que busca los prolegómenos de su militancia en las letras de sus primeras canciones, desde aquellos tiempos en los que el azabache de su cabellera era su sello de presentación. Es también esta lógica la que en los últimos años llena las ferias de libros de influencers y youtubers, y obliga a que ciertos escritores, escritoras o especialistas en determinados temas sean presentados por personas reconocidas, famosas —a veces mediáticas—, pero en tópicos que no tienen nada que ver con las preocupaciones de sus presentados.

Quizá lo que conviene a estos tiempos sea citar a Dua Lipa y no a Natalia Ginzburg a propósito de García Márquez. Dinamitar los dogmas, hacer más atractivos los contenidos de modo que se puedan poner en un plano consumible para un público más amplio, por supuesto, es una tarea necesaria, loable, importante y hasta democratizadora. La pregunta es si en medio de este juego, donde todo entra en la lógica del consumo, lo verdaderamente importante —esto es, que la ética y la nobleza de ciertos mensajes lleguen a muchas personas— no termina domesticado, perdido, absorbido por las luces y el ruido del caparazón mediático.

Read more!
Conoce más
Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.