Un sábado por la noche es improbable conseguir una mesa libre en el restaurante uruguayo de la isla en que vivimos, a menos que tengas una reserva: se come tan rico que suele estar lleno de bote a bote, tanto en la terraza como en el salón, y los comensales se agasajan con carnes, pastas, pizzas y empanadas.
Dado que soy un hombre predecible de rutinas fijas, aquel sábado, como todos los sábados que no estoy viajando, me encontraba con mi esposa y nuestra hija de doce años en la mesa de siempre, adentro, en una esquina, yo de espaldas a la gente, evitando toda forma de comercio verbal con personas fuera de mi mesa. Habíamos pedido...

Por Jaime Bayly
Escritor, periodista y conductor de televisión peruano.
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