Al llegar al aeropuerto de Carrasco en Montevideo, sorprende la primera señal de eficacia y modernidad: una máquina lee el pasaporte azul de los Estados Unidos, reconoce tu rostro y te permite ingresar al país en menos de un minuto, de modo que, siendo estadounidense, es más fácil entrar al Uruguay que a los Estados Unidos, pues no hace falta entregar el pasaporte a un agente uniformado ni contestar las odiosas preguntas acostumbradas: a qué viene o por qué viene, cuánto tiempo se quedará en este país, dónde se hospedará. Es decir que nada más pisar la bendita tierra uruguaya, uno siente que el país te recibe con amabilidad y...

Por Jaime Bayly
Escritor, periodista y conductor de televisión peruano.
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