Como un arroz con mango difícil de digerir. Con ese símil empezó Federico Gómez Lara la entrevista que les hizo a Paloma Valencia y a Juan Daniel Oviedo en la revista Cambio, señalando que para algunas personas eso es lo que parece su unión como fórmula presidencial.
Esta alianza surge tras los resultados de la consulta de la centro derecha del 8 de marzo, en la que Paloma obtuvo 3’236.286 votos y Oviedo 1’255.510. En principio, esto suele suceder en las consultas, y así lo hizo Petro con Francia Márquez: quien gana la consulta interpartidista le ofrece la vicepresidencia al segundo lugar, y arrastra sus votantes. La diferencia es que entre Petro y Francia existe una identidad ideológica, que es lo que entre Paloma y Oviedo parecería no haber.
Paloma ganó gracias a una astuta jugada del uribismo, que infiltró una consulta en la que los demás aspirantes, con excepción de Juan Manuel Galán, no tenían una estructura partidista que les asegurara la victoria. Según la columnista Cecilia Orozco, de este modo Álvaro Uribe consiguió “transformar la huella temible de su pasado en una cara de mujer de centro derecha por quien será más fácil que voten los ciudadanos alejados del extremismo”.
Discrepo de Cecilia en que Paloma sea una mujer de centro derecha. Es de derecha pura y dura, como lo manifiesta en sus entrevistas: “Yo no estoy de acuerdo con la adopción gay”; “No considero que el aborto sea un derecho”; “El único diálogo es el sometimiento”; “He sido la mayor enemiga de la JEP desde su origen. Recogí firmas para tumbarla”; “Hay que tener un fuero penal militar total”; “Yo he dicho que no hubo un genocidio en Gaza”; “Necesitamos una nueva alianza con Estados Unidos, un nuevo Plan Colombia 2.0 y una alianza con Israel”; “El presidente Pastrana es un hombre totalmente honorable”; “Ante una hipotética segunda vuelta entre De la Espriella e Iván Cepeda vamos con De la Espriella, sin duda alguna”; “Yo no me voy a separar de Uribe, me voy a morir uribista, y eso lo sabe Colombia entera”.
En la entrevista para Cambio, Oviedo declaró que en la dupla con Paloma él representa al centro. Afirmación que queda un tanto en entredicho por su rol de alto funcionario del gobierno Duque y, sobre todo, al ver que inició su trayectoria política como miembro de la UTL de la uribista pura sangre María del Rosario Guerra, con la que además se asoció como empresario, y quien actualmente gerencia la campaña de Paloma. Como diría el Chapulín Colorado: Dios los cría y ellos se rejuntan. Periodicazo entonces para Juan Daniel, que proviniendo de la entraña uribista pretende venderse como de centro.
A propósito, ya en plena carrera vicepresidencial, Oviedo dijo en una entrevista para Noticias Caracol: “No podemos ser un centro purista que dice: ‘Ay, yo no me junto con el uribismo porque, Dios mío, las dudas de los falsos positivos’”. ¿Dudas de los falsos positivos? Esta declaración despertó una airada reacción de las madres de víctimas de falsos positivos, quienes en un comunicado le expresaron: “Nuestros hijos no son una DUDA, los parimos y el Estado los asesinó. Quienes llegaron al poder para matar jóvenes inocentes y pobres para hacerlos pasar por guerrilleros ahora utilizan a un señor que da periodicazos para limpiarse las manos untadas de sangre”.
He aquí cómo lo que parecía un arroz con mango adquiere visos de arroz con sangre, mejor dicho, de morcilla, un ingrediente infaltable de esta bandeja paisa aderezada por el master chef del Centro Democrático con los chicharrones de Paloma y los huevitos de Oviedo.
Todo lo cual me lleva a concluir, primero, que Paloma Valencia, aunque se vista de seda, retrógrada, de derecha y uribista se queda. Y segundo, que en esta conspicua coalición Juan Daniel Oviedo queda situado al fondo, muy al fondo a la derecha.