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En el camino

Enrique Galán Roa

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John Galán Casanova
11 de julio de 2026 - 05:04 a. m.
"Enrique hizo hermosa su vida al defender los derechos humanos y el territorio, y al construir paz, memoria y dignidad en la Orinoquía" - John Galán
"Enrique hizo hermosa su vida al defender los derechos humanos y el territorio, y al construir paz, memoria y dignidad en la Orinoquía" - John Galán
Foto: Cortesía
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Un haikú del poeta Bashō dice que nada en la voz de la cigarra indica cuán pronto ha de morir. Nada en el cálido video que Enrique Galán Roa grabó el dos de mayo celebrando los 96 años de su padre podía presagiar cuán pronto habría de morir.

Ese sábado sostuve aquí que, a diferencia de lo que afirma el Génesis, no fue Dios quien creó al hombre, sino el hombre quien creó a Dios a su imagen y semejanza. Asiduo seguidor de la columna, Enrique comentó en el foro: “Podrá sonar a blasfemia, pero, como lo escribe el Casanova Galán, lo que tenemos es escritos de hombres hablando en nombre de un Dios. Me pregunto si cuando no había escritura ya había Dios. Y si ya existía, ¿por qué esperó miles de años para enviar al mesías y dejar que lo crucificaran? Qué Padre tan falto de compasión. Sin embargo, en las últimas, siempre imploramos su ayuda, y dicen los testigos que efectivamente llega”.

Al día siguiente, mientras regresaba desde Villavicencio a Yopal, falleció en un accidente vial junto con su esposa Martha, su hija Tatiana y su nieta Gabriela. Una tragedia así reconfigura de raíz un entrañable universo familiar. Un sistema solar cambia abruptamente, de un momento a otro cuatro de sus planetas desaparecen, no orbitan más alrededor.

Henry Miller escribió que solo en el dolor y el sufrimiento se acerca el hombre a sus semejantes, y que parece que solo entonces su vida se hace hermosa. Como líder social y activista ambiental, desde la fundación Matademonte y la Asociación Casa Paz, en la Comisión de la Verdad y la Misión de Observación Electoral, a través de iniciativas como el Referendo del Agua y la campaña del Voto Responsable y Honesto, Enrique hizo hermosa su vida al defender los derechos humanos y el territorio, y al construir paz, memoria y dignidad en la Orinoquía.

¿Cómo sobreponerse a un impacto de tal magnitud? Más allá de las palabras, entre más tiempo pasa, más profunda es la tristeza, más real es la ausencia y más irreversible y abrumador el silencio. “Vivimos juntos hoy una experiencia de soledad inmensa que nos revela hasta dónde ellos eran parte de nuestras vidas”, manifestó en su mensaje de condolencia el padre Francisco de Roux. Quedamos rotos, sí, pero no solos, de modo que honramos las preciosas vidas ausentes acompañándonos en la profundidad del duelo.

El mundo no será igual tras semejante colapso, pero el amor como fórmula de supervivencia habrá de prevalecer. Junto con la poesía, que a cuentagotas le brindo a la familia Galán Roa desde entonces, con versos como los de esta plegaria de Tagore:

“Mi oración, Dios mío, es ésta:/ hiere, hiere la raíz de la miseria en mi corazón./ Dame fuerza para que mi amor dé frutos útiles./ Dame fuerza para llevar ligero mis alegrías y mis pesares”.

O como los de esta estrofa anónima compuesta hace siglos en Tenochtitlan tras la muerte del príncipe Tlacahuepan:

“Áurea mariposa ya libando está:/ la flor que se ha abierto es mi corazón,/ oh, amigos míos, es una flor fragante,/ ya la esparzo en lluvia”.

O como unos de mi cosecha que abren el poema “Del dolor extremo”:

“Y si el amor de la tierra no alcanza,/ si el verde mundo no nos consuela,/ si la congoja es tanta,/ entonces es hora,/ es la legítima hora/ de llevar la mirada hacia arriba/ y devorar las provisiones/ de azul blancura divina”.

Durante el álgido cuatrienio que nos espera, la acción y veeduría de liderazgos de la talla y el talante que Enrique Galán Roa encarnó serán definitivas. Desde la solidaridad y el afecto, entre el susurro de los morichales y la plenitud del piedemonte llanero, tu irrenunciable lucha por un país más justo proseguirá, querido primo, no cabe duda.

John Galán Casanova

Por John Galán Casanova

Poeta y ensayista bogotano. Premio nacional de poesía joven Colcultura, 1993. Premio internacional de poesía "Villa de Cox", 2009.
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